15/01/2026 – La semana pasada, el Vaticano se convirtió en el epicentro de la Iglesia global con la celebración del primer consistorio extraordinario presidido por el Papa León XIV. Este encuentro no fue solo una formalidad institucional, sino el espacio elegido por el Santo Padre para cimentar las bases de su pontificado. Bajo un clima de escucha y discernimiento, cardenales de todo el mundo se reunieron para reflexionar sobre los desafíos actuales, con la sinodalidad y la misión evangelizadora como ejes prioritarios del nuevo pontificado.
La participación argentina tuvo un rol destacado en las deliberaciones. Además de los cardenales Ángel Rossi y Vicente Bokalic, la representación nacional se completó con la presencia de Mario Poli, arzobispo emérito de Buenos Aires; Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe; y el cardenal Leonardo Sandri. Esta comitiva llevó a la Santa Sede la realidad de las comunidades locales, marcando una fuerte presencia de la Iglesia argentina en los procesos de decisión global.
El Cardenal Vicente Bokalic compartió su vivencia personal sobre el significado profundo de este encuentro. Al referirse a la naturaleza de la reunión, explicó que el propio Papa resaltó el valor de la pausa: «Consistorio viene de la raíz que habla de detenerse, de parar. El Papa insistió mucho en la necesidad de parar para ver, para escucharnos, para hacer silencio y juntos poder discernir la voluntad de Dios». Según Bokalic, esta actitud de apertura fue el rasgo distintivo de las jornadas.
El Cardenal también destacó la humildad del Sumo Pontífice al convocar a sus colaboradores más cercanos. «El Papa nos convocó para escucharnos; sabe que escuchándonos vamos a descubrir la voluntad de Dios para una obra tan grande como la evangelización», señaló el prelado. Bokalic describió este gesto como una «actitud profética» frente a un mundo marcado por personalismos e individualismos, subrayando que León XIV inició el diálogo con una premisa clara: «Yo vengo aquí a escucharlos«.
Durante el consistorio, se definieron los temas urgentes para el futuro cercano: la reactualización de la misión evangelizadora y la profundización de la sinodalidad. Bokalic enfatizó que este es un camino de largo aliento que requiere conversión y humildad en todos los niveles, desde la jerarquía hasta las bases. «Esto no es una reunión de expertos. Somos hombres de fe que caminamos con nuestro pueblo. Necesitamos mucha sencillez para que juntos asumamos la misión de Jesús», afirmó con convicción.
Finalmente, el encuentro sirvió para ratificar la invitación al Papa para visitar Argentina, un deseo que el episcopado local mantiene firme. Mientras la Iglesia se prepara para un nuevo consistorio ya programado para el mes de junio, las palabras de Bokalic resumen el espíritu de este tiempo: un llamado a habitar las periferias y trabajar en comunión. La consigna es clara: una Iglesia «en salida» que, antes de actuar, se detiene a escuchar el latido del mundo.
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