La Luna: una compañera silenciosa que influye en nuestra vida cotidiana

jueves, 11 de junio de 2026

11/06/2026 – En una nueva entrega de Las Maravillas de la Creación, el doctor en Astronomía Gabriel Ferrero explicó qué es la Luna, cómo se producen sus fases, por qué siempre vemos la misma cara y cuál es su influencia sobre las mareas. Una invitación a contemplar más atentamente nuestro satélite natural y descubrir la belleza de los fenómenos que forman parte de la creación.

Desde tiempos remotos, la Luna ha despertado la curiosidad y el asombro de la humanidad. Ha servido para medir el tiempo, inspirar relatos y acompañar las noches de millones de personas. Sin embargo, detrás de su familiar presencia en el cielo existen fenómenos fascinantes que ayudan a comprender mejor el universo y nuestro lugar en él.

Un satélite mucho más cercano de lo que parece

La Luna es el satélite natural de la Tierra. Se trata de un cuerpo celeste que gira alrededor de nuestro planeta y cuyo tamaño equivale aproximadamente a una cuarta parte del diámetro terrestre.

Aunque al observarla parece cercana, la distancia promedio entre la Tierra y la Luna es de unos 380.000 kilómetros. Para comprender mejor esta magnitud, Ferrero recordó que una nave espacial tarda aproximadamente cuatro días en llegar hasta ella.

Incluso la luz, que viaja a una velocidad cercana a los 300.000 kilómetros por segundo, necesita más de un segundo para recorrer la distancia entre ambos cuerpos.

Cómo se mide la distancia a la Luna

Uno de los experimentos más interesantes realizados durante las misiones Apolo consistió en dejar espejos especiales sobre la superficie lunar.

Gracias a ellos, los científicos pudieron enviar rayos láser desde la Tierra hacia la Luna y medir el tiempo que tardaban en regresar tras reflejarse en esos dispositivos. Esta técnica permitió calcular la distancia con una precisión extraordinaria.

Las mediciones también aportaron información sobre fenómenos internos de la Luna, como los llamados «sismos lunares», producidos por impactos de meteoritos y otros procesos geológicos.

¿Por qué la Luna brilla?

Una pregunta frecuente es si la Luna posee luz propia.

La respuesta es no. La luminosidad que observamos es simplemente el reflejo de la luz solar sobre su superficie. Del mismo modo que la Tierra recibe la iluminación del Sol, la Luna también refleja esa luz hacia nosotros.

Esta explicación permite comprender otro fenómeno muy conocido: las fases lunares.

El misterio de las fases de la Luna

Muchas personas observan que la Luna cambia de forma a lo largo del mes. Sin embargo, la Luna no cambia realmente de aspecto; lo que varía es la porción iluminada que podemos ver desde la Tierra.

Las fases principales son:

  • Luna nueva.
  • Cuarto creciente.
  • Luna llena.
  • Cuarto menguante.

Estas fases se producen porque la Luna gira alrededor de la Tierra mientras recibe constantemente la luz del Sol. Según la posición relativa entre los tres cuerpos, observamos una mayor o menor parte de la superficie iluminada.

Ferrero destacó que este ciclo fue probablemente una de las primeras referencias utilizadas por la humanidad para medir el paso del tiempo y dio origen al concepto de mes que utilizamos hasta la actualidad.

El llamado “lado oscuro” de la Luna

Uno de los conceptos más populares sobre nuestro satélite es la existencia de un supuesto «lado oscuro».

Sin embargo, Ferrero aclaró que esta expresión puede resultar engañosa. Esa región de la Luna no permanece siempre a oscuras. También recibe luz solar durante parte del mes.

Lo que ocurre es que la Luna tarda exactamente el mismo tiempo en girar sobre sí misma que en completar una órbita alrededor de la Tierra. Como consecuencia, desde nuestro planeta siempre observamos la misma cara lunar.

Por eso los científicos prefieren hablar de «cara oculta» o «lado lejano», ya que es la región que normalmente permanece fuera de nuestra vista.

Precisamente esa fue una de las zonas observadas por los astronautas de la misión Artemis cuando atravesaron la parte posterior de la Luna durante su recorrido.

La Luna y las mareas

Uno de los efectos más importantes de la Luna sobre nuestro planeta puede observarse diariamente en los océanos.

La gravedad lunar ejerce una atracción constante sobre la Tierra. Como la distancia entre ambos cuerpos no es exactamente igual en todos los puntos del planeta, se generan pequeñas diferencias en esa fuerza gravitatoria.

Estas diferencias producen deformaciones muy sutiles en la Tierra y especialmente en los océanos. El resultado es el ascenso y descenso periódico del nivel del mar que conocemos como mareas.

Aunque este fenómeno parece sencillo, constituye una de las demostraciones más visibles de cómo los cuerpos celestes interactúan entre sí incluso a enormes distancias.

¿Influye la Luna en los seres vivos?

A lo largo de los siglos surgieron numerosas creencias populares relacionadas con la influencia lunar sobre las personas, las plantas y los animales.

Ferrero explicó que algunos estudios recientes muestran que ciertas especies modifican su comportamiento durante las noches de Luna llena debido a la mayor cantidad de luz disponible.

Sin embargo, aclaró que todavía existen muchos aspectos que requieren más investigación científica para comprender con precisión hasta dónde llega esa influencia.

Una invitación a mirar el cielo

Antes de finalizar el programa, Ferrero animó a los oyentes a desarrollar un hábito sencillo pero transformador: observar el cielo todos los días.

Contemplar la Luna regularmente permite reconocer sus fases, comprender sus movimientos y descubrir detalles que muchas veces pasan inadvertidos.

Quizás por eso este satélite, que acompaña a la humanidad desde sus orígenes, sigue despertando el mismo asombro que inspiró a generaciones enteras. Un asombro que, como recordó el Papa León XIV al referirse a las imágenes del espacio, puede llenarnos de alegría y conducirnos a contemplar con mayor profundidad la belleza de la creación.