Inteligencia artificial, redes sociales y salud mental: la necesidad de “ley y justicia” en el mundo digital

lunes, 30 de marzo de 2026

30/032026 – En el ciclo “Un mundo artificial, ¿una sociedad más humana?”, el especialista en innovación tecnológica y miembro de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales, Gustavo Béliz, reflexionó sobre un reciente fallo judicial contra plataformas digitales y advirtió sobre los riesgos que el diseño de las redes sociales puede provocar en la salud mental, especialmente en niños y adolescentes.

El análisis partió de una sentencia judicial en Estados Unidos que sancionó a empresas vinculadas a redes sociales por el daño ocasionado a una joven usuaria. Según explicó Béliz, el caso pone sobre la mesa una cuestión central: la necesidad de que la inteligencia artificial y las plataformas digitales funcionen bajo marcos éticos y legales claros.

“Lo importante es que haya una inteligencia artificial con ley y con justicia”, afirmó el especialista, señalando que el desafío no es solo tecnológico sino profundamente humano.


La adicción diseñada en las redes sociales

Durante la entrevista, Béliz explicó que muchas plataformas digitales están diseñadas para generar dependencia en los usuarios.

Según señaló, se trata de una “adicción por diseño”, basada en mecanismos como el scroll infinito, los estímulos constantes y la búsqueda permanente de reconocimiento social.

“Están diseñadas para generar comportamientos de dependencia y mantenernos permanentemente vinculados a las plataformas”, advirtió.

Este modelo de funcionamiento tiene consecuencias especialmente graves en los jóvenes, cuyo desarrollo neurológico aún está en proceso. En particular, explicó que la corteza prefrontal —responsable del autocontrol— todavía no está completamente desarrollada en los adolescentes, lo que los vuelve más vulnerables a los estímulos digitales.

Además, las redes fomentan fenómenos como el llamado FOMO (fear of missing out), es decir, el miedo constante a perderse algo que ocurre en internet.

En este contexto, Béliz remarcó que el problema no es solamente el uso de las plataformas sino la forma en que los algoritmos están diseñados.


Una arquitectura tecnológica orientada al bien común

Frente a este escenario, el especialista planteó la necesidad de repensar el diseño mismo de las plataformas digitales.

“No se trata solo de responsabilizar a los padres. Los principales responsables son quienes diseñan estas plataformas”, sostuvo.

Entre las propuestas que hoy analiza la academia internacional, mencionó varias alternativas orientadas a reducir los efectos nocivos de las redes:

  • eliminar el scroll infinito
  • introducir pausas obligatorias en el uso
  • limitar la personalización extrema de contenidos
  • reducir mecanismos de recompensa como los “likes”

Estas medidas buscan promover lo que se denomina una “ética por diseño”, donde la tecnología se construya pensando en el bienestar humano y no únicamente en la maximización del tiempo de uso.


Tecnólogos que denuncian el sistema

Uno de los datos más reveladores mencionados por Béliz es que algunos de los cuestionamientos más fuertes al modelo actual provienen de ex empleados de las propias empresas tecnológicas.

Ingenieros y diseñadores que participaron en la creación de estas plataformas decidieron abandonar sus puestos y denunciar públicamente los efectos negativos de los algoritmos.

“No solo hablan las víctimas o los padres. También están hablando quienes diseñaron estas plataformas”, explicó.

Para muchos de estos expertos, el modelo actual prioriza intereses comerciales por encima del bienestar social.


Redes sociales, salud mental y violencia

El especialista también vinculó el debate sobre redes sociales con una problemática creciente: la salud mental juvenil.

En ese sentido, advirtió que los sistemas digitales que buscan captar la atención constante pueden contribuir a fenómenos de ansiedad, depresión y aislamiento.

“Uno de los problemas de salud mental más graves que enfrentamos en el siglo XXI es el de nuestros adolescentes”, señaló.

Si bien el fenómeno tiene múltiples causas, Béliz afirmó que el funcionamiento de las plataformas digitales constituye un factor que no puede ignorarse.


Inteligencia artificial, espiritualidad y esperanza

En el marco de la cercanía de la Semana Santa, Béliz también propuso una reflexión espiritual inspirada en la filósofa Simone Weil, quien advertía sobre los riesgos de que las creaciones humanas terminen dominando a sus propios creadores.

Citando sus escritos, recordó una frase que consideró especialmente actual:

“El drama de la civilización moderna es cuando el dinero, el maquinismo y el cálculo terminan esclavizando al ser humano”.

Para Béliz, el desafío de nuestro tiempo consiste en reconstruir una alianza entre tecnología y humanidad.


“El amor tiene que correr por delante”

Finalmente, el especialista propuso una imagen inspirada en la tradición cristiana para pensar el vínculo entre humanidad y tecnología.

Recordó el pasaje evangélico en el que María Magdalena corre a anunciar la resurrección de Cristo, una escena que el teólogo Hans Urs von Balthasar describió con una frase que Béliz considera profundamente significativa: “el amor corría por delante”.

A partir de esa imagen, planteó que el desarrollo tecnológico debe estar guiado por valores humanos.

“El amor tiene que correr por delante también cuando usamos la inteligencia artificial”, concluyó.