06/01/2026 – Del 8 al 18 de enero, la ciudad de Jesús María se convierte nuevamente en el epicentro del folklore y la destreza criolla. En este 2026, el Festival Nacional de Doma y Folklore cumple su 60° aniversario. La celebración, que atrae a visitantes de todo el país y de países vecinos como Uruguay, Brasil, Chile y Paraguay, promete una grilla diversa que busca integrar a todas las generaciones bajo el mismo cielo cordobés.
Juan Ignacio López, presidente de la Comisión Organizadora, destacó el clima de festejo que se vive en los preparativos. López señaló que el objetivo es que cada jornada sea una fiesta compartida: “Estamos preparando para festejar a pleno estos 60 años, cada noche con una presentación distinta para que la gente venga a celebrar un cumpleaños, como si fuera el de cualquiera de nosotros”. El dirigente subrayó que el espíritu de este año es, ante todo, ser buenos anfitriones para que cada turista regrese satisfecho a su hogar.
Más allá del espectáculo, el festival mantiene intacto el propósito solidario que le dio origen a mediados de la década del 60. Lo que comenzó como una iniciativa de la cooperadora de la escuela Primer Teniente Morandini para ayudar a la población escolar, hoy beneficia a 24 instituciones educativas de la región. López recordó ese crecimiento histórico: “Fuimos diez escuelas ese primer año y luego fue creciendo hasta las 24 que somos hoy, que recibimos los beneficios del festival”.
El impacto de este evento se siente con fuerza en la economía regional, generando cientos de puestos de trabajo temporales y una ocupación hotelera prácticamente total en Jesús María y localidades vecinas como Colonia Caroya y Sinsacate. Según explicó el presidente de la comisión, la dinámica interna del anfiteatro moviliza a mucha gente: “Entre el municipio y la parte interna del festival, se generan alrededor de 500 empleos provisorios. El impacto no queda solamente en la ciudad, sino que va rotando hacia toda la zona”.
Un momento central de cada edición es la presencia de la fe en el campo de jineteada. La Virgen de Luján y el Santo Cura Brochero ocupan un lugar de privilegio en el escenario durante las once noches. López comentó la importancia de esta protección espiritual, especialmente para los jinetes: “Nos acompañan todo el año, pero hacen su ingreso en el acto inaugural y quedan en un lugar de privilegio para protegernos. Para el gaucho es muy profunda la presencia del Cura Brochero”.
Finalmente, el festival se prepara para recibir a miles de personas con una logística que incluye desde el tradicional entrevero de tropillas hasta una variada oferta gastronómica. Con las puertas abriéndose cada tarde a partir de las 18 horas, la organización espera vivir una edición histórica por su número redondo. “Los invitamos a todos; van a venir a vivir una experiencia única en la magnitud de nuestro festival”, concluyó Juan Ignacio López, invitando a la audiencia a sumarse a esta celebración de la identidad nacional.
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