15/04/2026 – La situación del PAMI vuelve a estar en el centro del debate público, en medio de reclamos que ponen en evidencia las tensiones del sistema de salud que atiende a más de seis millones de jubilados y pensionados en todo el país. A las dificultades que desde hace años señalan los afiliados —demoras, recortes en medicamentos y problemas en el acceso a prestaciones— se suma ahora el conflicto con los médicos de cabecera, quienes iniciaron un paro de tres días en rechazo a la modificación del sistema de pago.
Según denuncian los profesionales, los cambios implementados implican una reducción significativa de sus ingresos. Un médico que atiende a unos 400 pacientes, que anteriormente percibía alrededor de 1.650.000 pesos, pasaría a cobrar cerca de 800.000, es decir, menos de la mitad. Esta situación, advierten, no solo afecta sus condiciones laborales, sino que también repercute directamente en la calidad de atención que pueden brindar.
En este contexto, el doctor Atilio Rossi, delegado organizador de la Asociación de Profesionales del Programa de Atención Médica Integral y Afines, describe con preocupación el escenario actual:“Lo que está ocurriendo es un cambio abrupto en las condiciones de trabajo que no fue consensuado y que impacta de lleno en el primer nivel de atención. El médico de cabecera es quien sostiene el vínculo cotidiano con el paciente, quien conoce su historia clínica y quien resuelve la mayoría de las consultas. Si ese rol se debilita, todo el sistema se resiente”.
Rossi también advierte que el problema no se limita a una cuestión salarial, sino que forma parte de un deterioro más amplio del sistema: “Venimos de años en los que el PAMI no logra dar respuestas acordes a las necesidades de los afiliados. Ahora se suma esta situación, donde se reducen ingresos, se modifican reglas de juego y, al mismo tiempo, hay dificultades con insumos y prestaciones. Todo eso genera un escenario muy complejo, tanto para los profesionales como para los pacientes”.
En paralelo, el ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones, reconoció la crisis que atraviesa el organismo, aunque aseguró que se está avanzando en la regularización de los pagos a prestadores. Sin embargo, desde el sector médico insisten en que las medidas adoptadas no alcanzan para resolver los problemas de fondo.
En ese sentido, Rossi remarca la necesidad de repensar el funcionamiento del sistema con una mirada integral: “No se trata solo de discutir cuánto se paga, sino cómo se organiza la atención. Si no se fortalece el primer nivel, si no se cuida al médico de cabecera y si no se garantiza previsibilidad, lo que termina pasando es que el sistema pierde calidad y los más perjudicados son siempre los afiliados”.
Así, el conflicto en el PAMI expone una problemática estructural que vuelve a interpelar tanto a las autoridades como a los distintos actores del sistema de salud: cómo garantizar una atención digna, eficiente y sostenida en el tiempo para una población que, por su propia condición, requiere mayor cuidado y acompañamiento.