01/06/2026 – Mientras el Gobierno nacional impulsa un nuevo proyecto de ley para combatir el juego online ilegal y prevenir la ludopatía, crecen las preocupaciones por las herramientas que la iniciativa deja afuera y por el impacto que las apuestas digitales están teniendo en niños, adolescentes y jóvenes argentinos.
La propuesta presentada en el Senado busca regular el juego online ilegal, pero no incorpora varias medidas que sí estaban contempladas en el proyecto aprobado por la Cámara de Diputados en 2024, entre ellas la verificación biométrica obligatoria mediante RENAPER, la prohibición del uso de tarjetas de crédito y cuentas de ANSES para apostar, la creación de un Registro Nacional de Autoexclusión, las restricciones a la publicidad con influencers y en camisetas deportivas, ni la implementación de jornadas educativas obligatorias en las escuelas.
La discusión adquiere especial relevancia en un contexto en el que, según distintos estudios, seis de cada diez adolescentes están expuestos a las apuestas online. Frente a esta realidad, la Comisión Episcopal de Pastoral Social convocó a un nuevo conversatorio virtual para reflexionar sobre las consecuencias que esta práctica está generando en las familias y en la salud mental de los jóvenes.
Uno de los especialistas invitados fue el psicólogo Matías Dalla Fontana, fundador de Proyecto Deporte Solidario y ex subsecretario de Prevención, Investigación y Estadística de la Nación en Materia de Drogas, quien advirtió que el fenómeno debe analizarse más allá del debate legal y comprenderse en el marco del impacto que tienen las nuevas tecnologías sobre el desarrollo de niños y adolescentes.
En ese sentido, sostuvo que es necesario abandonar la idea de que la tecnología es un instrumento neutral. Citando el reciente magisterio del Papa León XIV, explicó: “Hay que empezar a entender que la tecnología, el celular, las redes, no son un elemento neutral. León clarifica que no son ni un mal en sí ni un bien en sí. Pero no son un elemento neutral, implican acciones fuertemente condicionantes, sino determinantes en la conducta. Y como es un elemento activo, no es neutral, produce distintos efectos según los estadíos del desarrollo”.
Para explicar esta realidad, Dalla Fontana comparó el uso de las plataformas digitales con el consumo de sustancias legales como el alcohol. “Nosotros podemos disfrutar en un encuentro familiar los adultos de una copa de vino o de una cerveza con amigos en determinado momento adecuado de la semana. Pero ese elemento volcado a la integralidad del desarrollo del niño o el adolescente es un elemento nocivo, no es neutral, es psicoactivo, es tóxico, es adictivo. De manera similar hay que empezar a pensar la tecnología con sus diversas aristas, en este caso el mundo de las apuestas”, afirmó.
El especialista señaló además que existe una gran confusión cultural respecto de los efectos que generan estas prácticas en los menores de edad y consideró que la sociedad necesita avanzar hacia una toma de conciencia similar a la que se produjo décadas atrás con el tabaquismo. “Hay una enorme confusión a nivel cultural respecto de qué le hace a un niño, qué le hace a un adolescente el celular, la apuesta, la marihuana, así como el alcohol. Así como se instaló un modelo de toma de conciencia y de conversión cultural en relación al cigarrillo, creemos que hay que empezar a hablar seriamente de estas cuestiones”, remarcó.
Respecto del debate legislativo, Dalla Fontana valoró la existencia de distintas iniciativas, pero llamó a evitar la polarización política para alcanzar consensos efectivos que protejan a los menores. “Es importantísimo no vernos imposibilitados de avanzar como pueblo que camina con diferencias y matices, pero asumir las tensiones que puede tener la discusión sin transformarla en una grieta estéril. Porque de esas grietas estériles sacamos los peores proyectos de ley y las políticas concretas de prevención, educación y tratamiento terminan quedando atrapadas en un laberinto”.
El psicólogo consideró que el país enfrenta actualmente una situación crítica. “Estamos objetivamente frente a una epidemia de trastornos de salud mental”, afirmó, al tiempo que identificó dos ejes centrales del debate: la regulación de la publicidad y los mecanismos de verificación de identidad para impedir el acceso de menores a las plataformas de apuestas.
“Uno de los puntos de discusión es justamente el alcance de la publicidad y del patrocinio: qué se puede publicitar, en qué espacios, en qué actividades, en qué horarios. El otro punto es el de la verificación de identidad y los mecanismos de control. Hay que definir quién debe implementarlos, quién debe invertir y cuáles van a ser esos mecanismos para limitar efectivamente el acceso de niños y adolescentes”, explicó.
Mientras el Congreso discute las distintas propuestas, especialistas, educadores y referentes sociales coinciden en que el fenómeno de las apuestas online ya dejó de ser un problema individual para convertirse en un desafío de salud pública que afecta a miles de familias argentinas y exige respuestas integrales que combinen regulación, prevención, educación y acompañamiento comunitario.