18/02/2026 – “Escuchar de verdad a Dios es escuchar el clamor de su pueblo.” Con esta convicción profunda, el Padre Javier Soteras nos invita a vivir la Cuaresma no como un tiempo de prácticas aisladas, sino como una experiencia concreta de conversión del corazón. En el ciclo “Enseñanzas desde el Magisterio de la Iglesia”, el Padre Javier Soteras, director de Radio Maria Argentina, compartió una reflexión clara y pastoral sobre el mensaje del Papa Leon XIV para la Cuaresma 2026. El eje propuesto por el Santo Padre se sintetiza en tres verbos que marcan un camino espiritual exigente y profundamente humano: escuchar, ayunar y hacerlo juntos.
El mensaje del Papa León XIV retoma una clave bíblica fundamental: Dios escucha el clamor de su pueblo. Como recuerda el texto del Éxodo, “Yo escuché el clamor de mi pueblo”. Para el Padre Soteras, esta afirmación no es solo un dato histórico, sino un criterio espiritual actual.
Escuchar a Dios no significa únicamente rezar más, sino afinar el oído interior para percibir el sufrimiento concreto de los hermanos. Cuando Dios habla, en su corazón resuena el dolor de los pobres, de los postergados, de los que gritan en silencio.
El sacerdote evocó escenas del Evangelio que iluminan este llamado: Jesús escucha el grito de Bartimeo entre la multitud, percibe el clamor silencioso de la hemorroísa y se conmueve ante el hambre de la multitud. La escucha verdadera siempre conduce a una respuesta concreta.
“Cuando escuchamos auténticamente a Dios, escuchamos el clamor de la gente.”
Escuchar, entonces, es dejar que la Palabra dialogue con la realidad. Es abrir un oído a Dios y otro al pueblo.
El segundo verbo es ayunar. Pero no se trata solo de la abstinencia tradicional, sino de un ayuno que toque el corazón y transforme los vínculos.
El Padre Soteras recordó el texto de Isaías: el ayuno que Dios quiere es liberar, compartir el pan, cobijar al que no tiene techo. Es un ayuno que se traduce en misericordia.
En esta línea, el Papa León XIV propone un gesto muy concreto: ayunar de palabras que hieren. Renunciar al juicio inmediato, a la calumnia, a la difamación, al odio verbal que tanto daño genera en la convivencia cotidiana.
En tiempos donde abundan las noticias falsas y las descalificaciones, el desafío es profundo. No basta con decir que algo es verdad para difundirlo. La pregunta de fondo es otra: ¿qué me mueve a decirlo? ¿Construye o destruye?
El ayuno de la lengua exige silencio interior, dominio propio y un ejercicio permanente de caridad.
“Tenemos dos oídos y una boca. Darle más lugar al oído que a la boca.”
La Cuaresma se convierte así en un tiempo para contar hasta diez antes de hablar, para purificar la intención y para cultivar la amabilidad en cada encuentro.
El tercer verbo es comunitario: hacerlo juntos. La conversión cristiana nunca es individualista. El camino cuaresmal se recorre en comunidad, acompañándonos y sobrellevando mutuamente las cargas.
En sintonía con el tiempo sinodal que vive la Iglesia, el Padre Soteras subrayó la importancia de la cordialidad vincular. No se trata de buscar acuerdos superficiales, sino de caminar hacia lo auténtico y lo verdadero.
“Buscar juntos lo esencial” implica reconocer que todos necesitamos conversión. Nadie queda fuera de este proceso. La transformación del corazón personal repercute en la calidad de nuestras relaciones y en el modo en que dialogamos.
La Cuaresma, entonces, no es solo penitencia individual: es renovar el estilo de nuestras relaciones.
El mensaje del Papa León XIV nos propone una Cuaresma profundamente encarnada. Escuchar a Dios en el clamor del pobre, ayunar de palabras que destruyen y caminar juntos hacia lo esencial son gestos concretos que reflejan el Evangelio vivido.
En un mundo fragmentado por la agresividad y la indiferencia, esta propuesta es profundamente contracultural. No se trata de prácticas externas aisladas, sino de una conversión que toca la raíz del corazón.
La Iglesia nos recuerda que el verdadero ayuno libera, que la escucha auténtica compromete y que el camino compartido hace más llevadera la transformación.
Tal vez esta Cuaresma sea una oportunidad para revisar nuestras palabras, nuestros silencios y nuestros vínculos. Y dejar que Dios, que escucha el clamor de su pueblo, también transforme nuestra manera de escuchar.
Podés consultar el mensaje del Papa León XIV desde aquí: https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2026/02/13/130226c.html