¿Qué es el glaucoma?

miércoles, 8 de abril de 2026

08/04/2026 – Cada 12 de marzo, el mundo se une en una causa común. La Asociación Mundial de Glaucoma y la Asociación Mundial de Pacientes con Glaucoma establecieron esta fecha como el Día Mundial del Glaucoma. El objetivo es claro: concientizar a la población sobre la importancia de la prevención de una patología que, si no se detecta a tiempo, tiene consecuencias devastadoras.

En un primer acercamiento, las cifras son contundentes: el glaucoma es la principal causa de ceguera no recuperable en el mundo. Se estima que entre un 3% y un 5% de la población mundial padece esta afección. En el contexto local, la situación es igualmente preocupante, ya que en la Argentina se calcula que entre 1.5 y 2.5 millones de personas viven con esta patología.Para profundizar en este tema, conversamos con el oftalmólogo Juan Pablo Macció, quien nos brindó una perspectiva clínica sobre por qué esta enfermedad representa la primera causa de ceguera irreversible a nivel global.

¿Qué es el glaucoma y por qué es tan peligroso?

A diferencia de otras afecciones oculares que presentan síntomas inmediatos, el glaucoma actúa de forma sigilosa. Según explica el Dr. Macció: «Cuando hablamos de glaucoma, hablamos de una enfermedad… un conjunto de signos mayormente, que son los que nosotros como oftalmólogos detectamos en un examen médico. Desafortunadamente, el glaucoma no es una patología o una enfermedad que tenga síntomas específicos por el cual cualquier persona pueda acudir a la consulta evidenciando o presentándonos a nosotros algún síntoma. Eso lo convierte en una patología, una enfermedad silenciosa hasta que desafortunadamente genera complicaciones a nivel ocular.»

El mecanismo de esta enfermedad está íntimamente ligado a la presión intraocular. El ojo humano maneja una presión funcional que oscila normalmente entre los 10 y 20 mm de mercurio. Cuando estos valores se exceden, ocurre lo que se denomina hipertensión ocular, la cual termina dañando el nervio óptico.«Recordemos que el nervio óptico es el encargado de transportar las imágenes que se producen o que llegan a la retina hacia el cerebro para su interpretación. O sea, que si nosotros estamos dañando el nervio óptico, vamos a tener unas consecuencias visuales severas. Por tanto, el glaucoma es justamente eso, cuando el ojo no tolera ese aumento de la presión ocular y empiezan a aparecer signos visibles.»

Factores de Riesgo y Prevención

Una de las dudas más frecuentes es la predisposición genética. El Dr. Macció aclara que, si bien el riesgo aumenta con antecedentes familiares directos, no es una condición estrictamente hereditaria en todos los casos. El factor de riesgo más determinante suele ser la edad, especialmente al superar la barrera de los 40 o 50 años .Otros factores incluyen el uso prolongado de ciertos medicamentos (como los corticoides en dosis altas) o malformaciones anatómicas del ojo. Sin embargo, la mayor parte de las veces no existe una causa externa que lo justifique, lo que hace que la consulta médica sea la única herramienta de defensa.

El valor de una consulta a tiempo

La prevención es el mensaje central de los especialistas. Un simple control con un tonómetro (dispositivo para medir la presión ocular) puede marcar la diferencia entre conservar la vista o perderla definitivamente. «Es sumamente importante… poner en evidencia esta patología para prevenirla. No es un día que haya que celebrar el glaucoma, sino un día de concientización en donde traemos a colación los oftalmólogos esta patología potencialmente invalidante, porque piensen ustedes que si no tienes síntomas y el paciente recién va a la consulta cuando empieza a evidenciar algo que es una limitación del campo visual o una limitación de la visión y ahí detectamos que tiene aumento de la presión ocular y daño estructural, sobre todo en el nervio óptico. Y ya le ponemos el sello de glaucoma, lo que avanzó, eso es irreversible, entonces no hay chances de recuperar el camino perdido.»

El Dr. Macció recomienda aprovechar el momento en que aparece la presbicia (alrededor de los 40 años), que obliga a la mayoría de las personas a visitar al oftalmólogo, para solicitar específicamente un control de la presión intraocular y asegurar así una salud visual duradera.