09/02/2026 – El Papa León XIV ha dedicado su intención de oración de este mes a los niños con enfermedades graves, un mensaje que resuena con fuerza en los pasillos del Hospital Garrahan. El padre Alejandro Vignale, capellán de la institución, destaca la importancia de la cercanía en estos contextos donde el dolor se manifiesta en su forma más delicada. Según el sacerdote, el video del Pontífice rezando con los dibujos de los chicos en sus manos refleja una realidad de fe que acompaña los tratamientos médicos.
Para Vignale, el lenguaje utilizado tiene un peso fundamental en el ánimo de las familias. El capellán evita términos que cierren puertas a la esperanza y propone hablar de «enfermedades delicadas» en lugar de incurables. «La palabra incurable nos saca un poco la esperanza», explica, y sostiene que, aunque la ciencia deba dar sus diagnósticos, es vital mantener la fe porque «Dios tiene la última palabra» y el milagro siempre es una posibilidad.
La vida dentro del hospital no solo depende de la medicina, sino de una red de contención esencial. El sacerdote observa que, en situaciones extremas, la comunidad se redefine: la familia extendida pasa a ser la enfermera, el personal de limpieza o los padres de otros pacientes. «A veces la enfermedad es una bomba y es difícil sobrevivir con la familia unida; por eso hay que pedir por esa unión», señala sobre el impacto que sufren los hogares en crisis.
Al ser un centro de referencia nacional, el Garrahan recibe familias de todo el país que muchas veces llegan en soledad. Vignale relata cómo la solidaridad surge de forma espontánea; menciona casos de madres que, tras recibir el alta de sus hijos, regresan al hospital para acompañar a otras familias en momentos significativos como un bautismo. Este apoyo mutuo permite transitar el proceso con una contención que la medicina sola no puede dar.
El capellán también enfatiza la necesidad de «ayudar a los que ayudan», reconociendo que el desgaste de quienes cuidan es inmenso. La comunidad debe estar atenta para aliviar esas cargas, ya sea mediante la oración o gestos prácticos. «Hay que dejarse ayudar también y que haya gente que se acerque para aliviar a esa familia en lo que pueda», afirma, subrayando que la fe ayuda a procesar el dolor de una manera humana y compartida.
Finalmente, el mensaje del padre Vignale invita a una toma de conciencia que trascienda las paredes del hospital. Con más de 500 niños internados, el pedido de oración se extiende a todo el equipo de salud y a las familias. Su deseo es que a nadie le falte «lucidez en la cabeza, amor en el corazón y ayuda de Dios para ser humildes y serviciales», recordándonos que el compromiso con los más frágiles debe ser permanente.
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