Catamarca vive el Bicentenario del Natalicio del Beato Mamerto Esquiú

lunes, 11 de mayo de 2026

11/05/2026 – La provincia de Catamarca vivió este lunes 11 de mayo una jornada histórica y profundamente emotiva con la celebración central por el Bicentenario del nacimiento del Beato Mamerto Esquiú, al cumplirse 200 años de su natalicio en Piedra Blanca.

La conmemoración reunió a miles de fieles, peregrinos, autoridades civiles y eclesiásticas en una serie de actividades que combinaron oración, memoria histórica, expresiones culturales y gestos de fraternidad popular.

La celebración tuvo como eje la Santa Misa central y la posterior procesión por las calles de Piedra Blanca, en una jornada marcada por el recuerdo de quien es considerado una de las figuras más importantes de la historia religiosa y patriótica argentina. Bajo el lema “Apóstol y ciudadano, servidor de la unidad”, la Iglesia catamarqueña buscó poner en valor no solo la dimensión espiritual del fraile franciscano, sino también su compromiso con la construcción de una nación reconciliada y pacífica.

En diálogo con Radio María, Monseñor Luis Urbanc, obispo de Catamarca, destacó que la figura de Esquiú conserva una enorme actualidad para la realidad argentina contemporánea. El prelado remarcó que el beato “fue un hombre profundamente comprometido con el Evangelio y al mismo tiempo con la construcción de la patria”, y sostuvo que su mensaje continúa interpelando a una sociedad atravesada por divisiones y enfrentamientos.

Durante las celebraciones, Urbanc insistió especialmente en la necesidad de recuperar el espíritu de unidad y reconciliación que caracterizó la vida del franciscano catamarqueño. “Necesitamos entendernos más, tenernos más paciencia y tender puentes donde podamos buscar una mayor reconciliación para la unidad. Porque en definitiva, cuando las diferencias se vuelven extremas, los que más sufren terminan siendo siempre los más pobres”, expresó el obispo, retomando el legado social y político de Esquiú.

La jornada central fue el punto culminante de varios días de actividades previas que incluyeron peregrinaciones, encuentros juveniles, festivales culturales, desfiles civiles y gauchos, veladas artísticas y momentos de oración. En la noche previa al aniversario se realizó una vigilia especial en Piedra Blanca con campanadas, himnos y expresiones culturales dedicadas al beato.

Monseñor Urbanc remarcó además que la preparación de este bicentenario fue vivida con gran intensidad por toda la comunidad catamarqueña. “Hay un amor muy profundo del pueblo por Fray Mamerto. La gente trabaja con enorme compromiso por mantener viva su memoria y también con el deseo de que algún día pueda ser canonizado”, señaló.

En ese marco, el obispo subrayó que la figura de Esquiú no puede reducirse únicamente a su rol histórico como “el orador de la Constitución”, sino que debe comprenderse desde la profundidad de su espiritualidad franciscana y de su compromiso evangélico. “Mamerto Esquiú fue un hombre que buscó constantemente a Dios, profundamente marcado por la espiritualidad franciscana, con una vida de oración, humildad y servicio”, afirmó.

Uno de los aspectos más destacados durante las celebraciones fue precisamente la actualización de su mensaje para el presente argentino. Desde la diócesis remarcaron que el lema elegido para el bicentenario expresa las dos dimensiones inseparables de Esquiú: la del apóstol profundamente unido al Evangelio y la del ciudadano comprometido con la paz social y el bien común. “Esquiú vivió una época muy turbulenta y violenta, y entendía que era necesario aprender a vivir unidos y reconciliados. Por eso su figura tiene tanto para decirnos hoy”, señalaron desde la organización.

Monseñor Urbanc también relacionó el legado del beato con el contexto internacional actual y con los reiterados llamados del Papa León XIV por la paz. “Necesitamos pedir la paz como un don y después trabajarla todos los días. Hoy cuesta mucho la reconciliación y tender puentes, y por eso el testimonio de Mamerto Esquiú vuelve a ser tan necesario”, afirmó.

La celebración del bicentenario tuvo además un fuerte componente popular. Tras la misa y la procesión, las actividades continuaron con expresiones culturales, encuentros comunitarios y un gran locro popular abierto a peregrinos y visitantes. La provincia declaró feriado inamovible en homenaje al beato, cuya memoria es celebrada cada 11 de mayo por la Familia Franciscana.

En Catamarca aseguran que este bicentenario no representa un cierre, sino el comienzo de un año especial dedicado a profundizar el conocimiento de la vida y el legado del beato. “Queremos seguir promoviendo la figura de Mamerto Esquiú en todo el país, porque su mensaje espiritual, ciudadano y pacificador sigue siendo profundamente actual para la Argentina”, concluyó Monseñor Urbanc.