17/02/2026 – El Informe 13 del Centro Mariano de Investigación Social, titulado “El Estado como ‘administrador’ está fallando, por eso hay tanta pobreza”, señalaba hace algunos años que la ineficiencia administrativa, la falta de coordinación entre los distintos niveles del Estado y la distribución desigual de los recursos eran factores determinantes en la persistencia de la pobreza en Argentina.
Hoy, esa mirada sigue teniendo una vigencia notable. A pesar de que las estadísticas oficiales muestran una leve disminución de la pobreza, la realidad en los barrios más vulnerables evidencia que muchas políticas públicas no logran llegar a quienes más lo necesitan, y que los recursos estatales continúan concentrándose de manera desigual.
Las restricciones presupuestarias, los recortes en programas sociales, la reducción de ministerios y la precarización de la asistencia comunitaria generan vacíos que las familias pobres deben llenar por sus propios medios, recurriendo a redes vecinales, economías informales o solidaridad comunitaria.
Esta situación refleja que, más allá de los números, el Estado continúa cumpliendo con dificultades su rol de “administrador” de políticas sociales, lo que obliga a los hogares a improvisar estrategias de supervivencia cada vez más complejas.
Analizar esta problemática desde la perspectiva del CEMAIS permite comprender que los desafíos de hoy son una continuidad de las fallas estructurales identificadas hace años, y que la pobreza no solo es una cuestión de ingresos, sino también de la capacidad del Estado para garantizar acceso equitativo a derechos fundamentales como alimentación, educación, salud y vivienda.
Reflexionamos sobre el tema junto Edgardo Dainotto, director del Centro Mariano de Investigación quién aclaró: «La Doctrina Social de la Iglesia pone énfasis en hacernos notar que el Estado es una construcciónhumana, ¿sí?, perfectible que tiene que estar al servicio del desarrollo de la sociedad y siempre desde un rol subsidiario. Es decir, el Estado tiene que garantizar que a cada esfera social, sea una familia, un municipio, una provincia, le llegue lo necesario y lo que no puede construir por sí mismo».
Dicho esto, Dainotto destacó que «se ha pasado de Estados o de la configuración históricadel Estado que se metía absolutamente en todo, que quería regular todo, abastecer en todo, sin mirar el costo que eso tenía. La Iglesia le ha llamado en los documentos del episcopado y sobre todo a través de de la escritura de Monseñor Giaquinta, un famoso Aarzobispo de Rresistencia, pastoralista, que decía la «concepción mágica del Estado». Los argentinos tenemos o tendemos a creer que el estado es algo que estuvo siempre, estará siempre, que se autoabastece, que tiene siempre dinero para dar, para repartir, para hacer lo que le parezca, sin saber que detrás de eso hay dos cosas esenciales. Una es que se construye y se abastece del dinero que los ciudadanos ponen directa o indirectamente y que unopuede direccionar, puede mejorarlo permanentemente, no es algo que está hecho de una manera y para siempre».
Dainoto aseguró que «alejándonos de la «concepción mágica del Estado» y sabiendo que es unaconstrucción perfectible, lo que el CEMAIS aporta es una mirada que permite decir que tenemos tres niveles de Estado, el nacional, el provincial y el municipal. Lo primero que detectamos y que no essimplemente un discurso que haya para contentar a todo el mundo, hay una descoordinación, una falta de coordinación entre los tres niveles del Estado que hace que no llegue siempre lo que tiene que llegar a cada uno de los sectores vulnerables».