Educación y empleo: la deuda pendiente que expone el 1° de mayo

martes, 28 de abril de 2026

28/04/2026 – En el marco del Día del Trabajo, el Informe 5 del Centro Mariano de Investigación Social vuelve a instalar en la agenda una pregunta clave: si la escuela secundaria está verdaderamente preparada para acompañar la inserción de los jóvenes en el mundo laboral. La inquietud no es nueva, pero adquiere hoy una urgencia particular frente a diagnósticos que evidencian déficits en aprendizajes esenciales y una creciente vulnerabilidad juvenil que empuja a muchos adolescentes hacia la informalidad o incluso al abandono escolar.

Distintos estudios, tanto a nivel local como internacional, advierten además una brecha cada vez más marcada entre las competencias que demanda el mercado de trabajo y las trayectorias educativas disponibles. Esto plantea la necesidad de repensar el nivel secundario no solo como un espacio de formación general, sino también como un ámbito capaz de garantizar saberes básicos, ofrecer capacitación técnica certificada y fortalecer los vínculos con el entramado productivo.

En este contexto, el director de CEMAIS, Edgardo Dainotto, aporta una mirada que invita a profundizar el debate: “Lo que estamos viendo es que la escuela secundaria, tal como está estructurada hoy, no logra dar respuestas adecuadas a las demandas del mundo laboral. Hay una desconexión evidente entre lo que los jóvenes aprenden y lo que luego se les exige para insertarse en un empleo. Y eso termina generando frustración, precariedad y, en muchos casos, exclusión”.

Al mismo tiempo, Dainotto advierte sobre el impacto social de esta brecha: “Cuando un joven egresa sin herramientas básicas o sin una formación que le permita proyectarse, queda en una situación de enorme vulnerabilidad. Muchas veces la alternativa termina siendo la informalidad o directamente el abandono de cualquier proyecto educativo o laboral. Por eso, este no es solo un problema educativo, es un problema social de gran magnitud”.

Si bien existen iniciativas —como programas de formación profesional, pasantías, convenios con empresas y algunas reformas del nivel medio— orientadas a mejorar esta articulación, su alcance sigue siendo desigual y no siempre logra llegar a los sectores más vulnerables.

En esa línea, Dainotto plantea la necesidad de avanzar hacia cambios más profundos: “Hace falta una transformación más integral, que piense la secundaria en clave de futuro. No se trata solo de sumar programas, sino de redefinir el sentido del nivel medio, de fortalecer los vínculos con el mundo productivo y de asegurar que todos, especialmente los más vulnerables, tengan acceso real a oportunidades de formación y trabajo”.

Así, en una fecha que invita a reflexionar sobre el valor del trabajo, el informe de CEMAIS vuelve a poner el foco en uno de los grandes desafíos del presente: construir una educación secundaria que no solo incluya, sino que también prepare efectivamente a los jóvenes para un futuro con más oportunidades.