02/02/2026 – La persistencia de los incendios forestales en la Patagonia ha generado una profunda preocupación en la Iglesia argentina. Monseñor Juan Liébana, integrante de la Comisión de Pastoral Social Nacional, expresó el dolor de la institución ante la situación y subrayó que el avance del fuego no solo destruye la biodiversidad, sino que afecta directamente a las comunidades que protegen el territorio. Según el obispo, el escenario actual pone de manifiesto la vulnerabilidad de la región ante fenómenos que se repiten anualmente.
Desde el área de Ecología Integral de la Pastoral Social, se ha emitido un comunicado para solidarizarse con quienes trabajan en la primera línea de combate. Liébana destacó la labor de brigadistas, bomberos y pobladores que enfrentan el fuego «cuerpo a cuerpo». En este sentido, el obispo recordó el concepto de «casa común» propuesto por el Papa Francisco, señalando que el daño ambiental es inseparable del sufrimiento humano: «Se nos está quemando la casa; todos sentimos porque todo está conectado», afirmó.
La respuesta eclesial ha incluido una convocatoria a la oración en todas las parroquias del país y una apelación directa a la solidaridad material. A través de Cáritas, especialmente en la Prelatura de Esquel, se está coordinando la asistencia para las familias que han perdido sus viviendas y pertenencias. Liébana subrayó que la labor de Cáritas en el territorio no se limita a la entrega de bienes, sino que busca brindar una presencia de consuelo y acompañamiento en medio de la catástrofe.
El obispo también analizó la situación ambiental desde una perspectiva federal, contrastando los incendios del sur con las inundaciones en el norte y la sequía en el centro del país. Para el prelado, estos eventos climáticos son señales que demandan una reflexión profunda sobre el estilo de vida actual. «Algo nos está queriendo decir nuestra madre tierra de cómo estamos posicionándonos; la casa común está reclamando», sostuvo, vinculando la crisis ecológica con el consumo excesivo y el descuido de los recursos naturales.
En cuanto a la gestión del conflicto, Liébana valoró el envío de fondos por parte del Gobierno Nacional tras la declaración de la emergencia, aunque advirtió que los recursos resultan insuficientes ante la magnitud del daño. Hizo un llamado a las autoridades para fortalecer las políticas de prevención y los protocolos de respuesta, instando a que los proyectos de nación consideren el valor ecológico más allá del rédito económico. En sus palabras, es fundamental «dejar de sentirnos dueños o dioses que pueden servirse de los recursos naturales».
Finalmente, el mensaje de la Pastoral Social enfatizó la necesidad de una «conversión ecológica» que involucre tanto a la dirigencia como a la sociedad civil. Monseñor Liébana concluyó destacando el rol de los pueblos originarios y los criollos como los principales guardianes de los ecosistemas, e invitó a la ciudadanía a colaborar con las cuentas oficiales de Cáritas Esquel y Cáritas Nacional para sostener la ayuda en las zonas afectadas por la emergencia socioambiental.
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