29/08/2025 – Jóvenes de Córdoba compartieron su vivencia en el Encuentro Juvenil Ignaciano 2025, un evento que reunió a más de 500 personas de la red ignaciana de Argentina y Uruguay en Santa Fe. Milagros Maslovski y Joaquín Recuero, miembros activos del Centro Manresa de Córdoba, relataron la profundidad y la alegría de una experiencia marcada por la fe, la comunidad y la esperanza. El encuentro se convirtió en un vibrante testimonio de una Iglesia joven, activa y dispuesta a «hacer lío», como expresaría el Papa Francisco.
El Encuentro Juvenil Ignaciano, o EJI, es mucho más que una simple reunión. En palabras de Joaquín, es una oportunidad única «para hacer redes y para conocernos y para saber qué se está haciendo en otro país, qué se está haciendo en otra provincia». Durante tres días, jóvenes con el mismo carisma ignaciano compartieron oraciones, cantos, y proyectos, descubriendo que no están solos en su caminar. Fue un espacio para confirmar que, a pesar de las diversas realidades, un mismo espíritu los une bajo el lema que los convocó: «Latimos en Esperanza».
La delegación cordobesa llegó a un Colegio Inmaculada repleto de energía. «Entrar a un lugar tan grande y ver tanta gente que el lugar no parecía tan grande…Nos recibieron con cuarteto», compartió Milagros, describiendo el cálido y festivo ambiente inicial. El cronograma incluyó desde momentos de oración personal y misas, hasta una peregrinación de 18 kilómetros a la basílica de Nuestra Señora de Guadalupe. Esta caminata no fue solo un acto de fe, sino también el preludio de una innovadora misión urbana que llevaría el espíritu del encuentro a las calles de la ciudad.
A Córdoba le fue encomendada la «misión urbana», una serie de intervenciones en plazas y semáforos para interactuar con la comunidad local. Los jóvenes se dividieron en grupos para organizar juegos, compartir música y, sobre todo, para interpelar a los transeúntes con preguntas profundas. Con carteles que preguntaban «¿Qué hace latir tu corazón?», lograron sembrar la reflexión en medio de la rutina diaria. «Yo creo que le hicieron caso al Papa Francisco, hicieron lío totalmente por todos lados», comentó Milagros con una sonrisa, destacando el ruido alegre y evangelizador que caracteriza a la juventud.
Para Milagros, la experiencia del EJI le permitió sentir la esperanza como algo tangible. Más allá de un concepto abstracto, la encontró en la unión de cientos de jóvenes que comparten las mismas dudas e incertidumbres, pero también la misma fe. «Tener esperanza en el hoy, en los jóvenes y en este ruido, que es algo casi biológico de los jóvenes», fue su gran revelación. Es una esperanza que no espera al futuro, sino que se construye en el presente, «en esto que ya está ocurriendo», con la convicción de que para cosechar mañana, se necesita una tierra fértil hoy.
Esta misma comunidad y sentido de pertenencia que se vivió en el EJI es la que muchos jóvenes, como Milagros, que llegó sola desde Misiones, o Joaquín, que sirve con su violín en el coro, encuentran a diario en el Centro Manresa de Córdoba. Es un espacio de puertas abiertas que ofrece apostolados, grupos de misión, formación y, sobre todo, una familia en la fe. Para todos los jóvenes y adultos de Córdoba que busquen un lugar donde su corazón pueda latir en comunidad, pueden conocer más de sus propuestas y actividades siguiendo su cuenta de Instagram: @CentroManresaCBA.
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