Convertirme de hijo en Padre

jueves, 31 de agosto de
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Toda la vida y predicación de Jesús estuvo dirigida a un único fin: revelar el inagotable e ilimitado amor materno y paterno de su Dios y mostrar el camino para dejar que ese amor dirija nuestra vida diaria. Es el amor que siempre da la bienvenida a casa y que siempre quiere celebrarlo.

 

Dios se alegra. No porque se hayan solucionado los problemas del mundo, no porque se hayan acabado la tristeza y el sufrimiento humano, no porque miles de personas se hayan convertido y estén ahora dándole gracias por su bondad. No. Dios se alegra porque uno de sus hijos que se había perdido ha sido encontrado. A lo que yo estoy llamado es a unirme a esa alegría.

 

(…) Pero cuanto más cerca de casa estoy, más claro veo que hay una llamada más. La llamada a convertirme en el padre que da la bienvenida. Una vez descubierta mi condición de hijo, ahora he de descubrir mi paternidad… No podía imaginar que convertirme en el hijo arrepentido no era más que un paso en el camino para convertirme en el padre acogedor. Ahora veo que las manos que perdonan, consuelan, curan y ofrecen tienen que ser las mías…

 

 

Henry Nouwen en  

-El Regreso del Hijo Pródigo-

 

Oleada Joven