Rosario vocacional

miércoles, 15 de noviembre de
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Rosario Vocacional

 

Objetivo: Fomentar a través de la oración del Santo Rosario, ya sea en forma personal o comunitaria, la intención de orar por las vocaciones de especial consagración.

 

 

MISTERIOS GOZOSOS (lunes y sábado)

 

 

La anunciación (lc. 1, 30-32,38)

 

El ángel le dijo: no temas María, porque has hallado gracia delante de Dios, vas a concebir en el seno y vas a dar a luz a un hijo, a quien pondrás por nombre jesús. el será grande y será llamado Hijo del altísimo. Dijo María: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu Palabra”.

 

 Oración: te pedimos, Santa virgen María, que cada día más jóvenes puedan abrir sus corazones al amor de Dios y siguiendo tu ejemplo se abandonen a sus manos para hacer su voluntad. Te encomendamos especialmente a todos aquellos que ya han respondido generosamente al llamado que el Señor les ha dirigido.

 

 

La visita de María Santísima a su prima Santa Isabel (lc 1,39-43)

 

Y sucedió que, en cuanto oyó isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e isabel quedó llena del espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: “bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a visitarme?”

 

Oración: te pedimos, virgen Santísima, por toda nuestra iglesia; que surjan en ella las condiciones favorables para que puedan aflorar tantos “sí”, en respuesta generosa a la llamada del amor de Dios y te encomendamos a todos los consagrados, para que llenos del espíritu Santo renueven su entrega a Cristo.

 

 

El nacimiento del niño Jesús en Belén (lc. 2, 6-10)

 

 Y sucedió que, mientras ellos estaban allí se cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento.

 

 Oración: virgen Madre, haz que toda familia sea lugar privilegiado de la formación humana y cristiana, y que puedan convertirse en el primer y mejor seminario de la vocación a la vida de consagración al Reino de Dios, haciendo descubrir, precisamente en el seno del hogar, la belleza e importancia del sacerdocio y de la vida consagrada. Ponemos en tus manos a todos los matrimonios jóvenes.

 

 

La presentación del niño Jesús en el Templo (lc 2, 34-35)

 

 Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: Éste está puesto para caída y elevación de muchos en israel, y para ser señal de contradicción y a ti misma una espada te traspasará el alma, a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones.

 

Oración: Madre de las vocaciones, te pedimos que acompañes a todos aquellos que se sienten llamados a una vida completamente entregada al evangelio, para que con serenidad puedan discernir y escuchar a Dios.

 

 

El niño Jesús perdido y hallado en el Templo (lc 2, 41-47)

 

Sus padres iban todos los años a jerusalén a la fiesta de la Pascua. Subieron ellos como de costumbre a la fiesta y, al volverse, pasados los días, el niño jesús se quedó en jerusalén, sin saberlo sus padres. Se volvieron a jerusalén en su busca. al cabo de tres días, le encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; todos los que le oían estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas.

 

 Oración: Protege e ilumina virgen Santa, a todos los que habiendo sido cautivados por la belleza del amor divino, por diversas situaciones, tienen temor de responder y hacer la voluntad del Señor. Que la paz que proviene de Dios serene sus corazones.

 

Para concluir Pidamos  por la salud e intenciones de nuestro Santo padre Francisco, rezando un Padre nuestro, tres ave María y un Gloria. Recemos la Salve por las almas del purgatorio.

 

 

MISTERIOS LUMINOSOS (Jueves)

 

 

El bautismo de Jesús en el Jordán (Mt 3, 13, 16-17)

 

Entonces aparece Jesús, que viene de Galilea al Jordán donde Juan, para ser bautizado por él. Salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre él. Y una voz que salía de los cielos decía: Este es mi Hijo amado, en quien yo me complazco.

 

 Oración: María, Madre nuestra, te pedimos que todos los bautizados encuentren su lugar en la Iglesia, puedan reconocer el gran amor que Dios derrama sobre ellos y así se conviertan en discípulos fieles del evangelio de tu Hijo.

 

 

La auto-revelación de Jesús en las bodas de Caná (Jn. 2, 1-5)

 

Se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. Y, como faltara vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: No tienen vino. Jesús les responde: “¿Qué tengo Yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora”. Dice su madre a los sirvientes: “Haced lo que él os diga”.

 

Oración: Santa María, encomendamos a tu cuidado a todos los matrimonios y a los novios que están en camino de preparación a este sacramento, para que puedan amar como lo hace Dios y su amor se traduzca en don total de sí mismos fiel y fecundo.

 

 

El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión (Mc 1, 15,21; 2,3-11)

 

Marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva. Llegan a Cafarnaúm y le vienen a traer a un paralítico al no poder presentárselo a causa de la multitud, abrieron el techo y a través de la abertura que hicieron, descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados, a ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”.

 

Oración: Te pedimos Virgen Santísima, por todos los que respondiendo al llamado de Dios dedican su vida a la misión, anunciando el evangelio incluso en condiciones difíciles y adversas. Dales la fortaleza y perseverancia para que más hombres, por intermedio de ellos, conozcan a tu Hijo.

 

 

La Transfiguración (Mt 17, 1-3,5)

 

Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, Santiago y a su hermano Juan, y los lleva a parte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con él. Una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía una voz que decía: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle”.

 

Oración: Madre nuestra, te rogamos por todos los jóvenes para que a través del amor a la Palabra de Dios, de una creciente familiaridad con la Sagrada Escritura y una oración personal y comunitaria atenta y constante, puedan ser capaces de sentir la llamada divina en medio de tantas voces que llenan la vida diaria.

 

 

La institución de la eucaristía (Jn 13,1; Mt 26, 26-29)

 

 Sabiendo Jesús, que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Y mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: “Tomen, coman, éste en mi cuerpo”. Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo: “Beban de ella todos, porque ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por todos para perdón de los pecados”.

 

Oración: Te pedimos, Santa Madre de Dios, que la Eucaristía sea el centro vital de todo camino vocacional; donde todos aprendamos una y otra vez a vivir la gran medida del amor de Dios y que la Palabra, la oración y la Eucaristía sean el tesoro precioso para comprender la belleza de una vida totalmente gastada por el Reino.

 

Para concluir Pidamos  por la salud e intenciones de nuestro Santo padre Francisco, rezando un Padre nuestro, tres Ave María y un Gloria. Recemos la Salve por las almas del purgatorio.

 

 

MISTERIOS GLORIOSOS (Domingos y miércoles)

 

 

La resurrección del Señor (Mt 28, 5-6 )

 

El ángel se dirigió a las mujeres y les dijo: “Ustedes no teman, pues sé que buscan a Jesús, el Crucificado; no está aquí, ha resucitado, como lo había dicho. Vengan, vean el lugar donde estaba. Y ahora vayan enseguida a decir a sus discípulos: Ha resucitado de entre los muertos”.

 

Oración: Te pedimos Madre Santísima, para que todos en la Iglesia podamos ir en búsqueda del Resucitado y una vez encontrado podamos anunciar con nuestro testimonio su vida entre nosotros.

 

La Ascensión del Señor (Lc 24, 50-51; Mc 16,20)

 

Jesús los sacó hasta cerca de Betania y, alzando sus manos los bendijo. Y sucedió que mientras los bendecía se separó de ellos y fue llevado al cielo. Después salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que le acompañaban.

 

Oración: Te pedimos Virgen Santísima que al igual que los primeros apóstoles, los jóvenes sientan el deseo de ir a predicar el Evangelio por todas partes respondiendo al envío de Jesús.

 

 

La venida del Espíritu Santo (Hch 1, 14; 2, 1-4)

 

Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos. Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse.

 

Oración: Te pedimos Virgen Santísima que la fuerza del Espíritu Santo invada el corazón de los jóvenes que se están preparando en los seminarios para ser sacerdotes. Para que ellos cada día configuren sus vidas al estilo de Cristo Buen Pastor y puedan ser reflejo de sus sentimientos.

 

La Asunción de Nuestra Señora a los cielos (Ct 2, 10-11, 14)

 

¡Levántate, amada mía, hermosa mía, y vente! Porque, mira, ha pasado ya el invierno, han cesado las lluvias y se han ido. Muéstrame tu semblante, déjame oír tu voz; porque tu voz es dulce y bello tu semblante.

 

Oración: Te pedimos Virgen Santísima por los sacerdotes y todas las personas consagradas, para que con alegría renueven cada día el deseo de ser pobres, castos y obedientes por el Reino de los Cielos.

 

La Coronación de Nuestra Señora (Sal 45, 14-15; Ap 11, 19; 12,1)

 

Toda espléndida, la hija del rey, va adentro, con vestidos en oro recamados; con sus brocados es llevada ante el rey. Y una gran señal apareció en el cielo, una mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza.

 

 Oración: Te pedimos María Madre nuestra, que la Iglesia sea un fiel testimonio del Reino de Dios en la tierra. Y que cada Iglesia local sea un “lugar” de discernimiento atento y de profunda verificación vocacional, ofreciendo a los jóvenes un sabio y vigoroso acompañamiento espiritual.

 

Para concluir Pidamos  por la salud e intenciones de nuestro Santo padre Francisco, rezando un Padre nuestro, tres Ave María y un Gloria. Recemos la Salve por las almas del purgatorio.

 

 

MISTERIOS DOLOROSOS (Martes y viernes)

 

La oración de Jesús en el huerto de Getsemaní (Mt. 26, 36-46; Lc. 22, 40-46)

 

Cuando Jesús llegó con sus discípulos a una propiedad llamada Getsemaní, les dijo: Quédense aquí, mientras yo voy allí a orar. Y llevando con él a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse. Entonces les dijo: “mi alma siente una tristeza de muerte. Quédense aquí velando conmigo”. Y adelantándose un poco, cayó con el rostro en tierra, orando así: “Padre mío, si es posible, que pase lejos de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la tuya”.

 

Oración: Te suplicamos María Santísima por todos aquellos que buscan la voluntad de tu Hijo incluso en medio de los dolores y adversidades. Para que habiéndola encontrado sean capaces de responder con generosidad y entrega de la propia vida en manos del Padre común.

 

 

La flagelación de nuestro Señor Jesucristo (Mt. 27,26; Jn. 19,1)

 

 Entonces, Pilato puso en libertad a Barrabás; y a Jesús, después de haberlo hecho azotar, lo entregó para que fuera crucificado.

 

Oración: Te suplicamos a ti Madre de Dios, por todos aquellos hijos tuyos que a causa del Reino sufren injustamente, para que reciban de tu Hijo la gracia y fortaleza para poder perseverar en su fe y dar testimonio de su entrega radical a Cristo y a los valores del Evangelio.

 

 

La coronación de espinas (Mt. 27, 27-31; Mc. 15, 16- 20)

 

 Los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron a toda la guardia alrededor de él. Entonces lo desvistieron y le pusieron un manto rojo. Luego tejieron una corona de espinas y la colocaron sobre su cabeza, pusieron una caña en su mano derecha y, doblando la rodilla delante de él, se burlaban diciendo:  “Salud rey de los judíos”.

 

 Oración: Madre nuestra, te rogamos por todos aquellos hijos tuyos que habiéndose consagrado a Jesús padecen la incomprensión, humillación y desprecio de los hombres, para que la identificación con el Señor en sus padecimientos los ayude y conforte, para que así lleguen a ser imágenes vivas del Siervo sufriente que da su vida por el mundo.

 

 

Jesús con la cruz a cuestas camino al calvario (Jn. 19, 17-18; Mt. 27, 32-34)

 

Jesús cargando sobre sí la cruz, salió de la ciudad para dirigirse al lugar llamado “del Cráneo”, en hebreo, “Gólgota”.

 

Oración: Madre y Señora nuestra, te pedimos por todos aquellos que a semejanza de Cristo han decidido dejarlo todo para llevar sobre sí la cruz de aquellos que sufren en el cuerpo y en el alma, para que la gracia de tu Hijo les ayude a perseverar en la misión por él confiada.

 

 

La crucifixión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo (Lc. 23, 33-46; Mt 27,33-50)

 

Cuando llegaron al lugar llamado “del Cráneo”, lo crucificaron junto con los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Jesús decía: “Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Después se repartieron sus vestiduras, sorteándolas entre ellos. Era alrededor del mediodía. El sol se eclipsó y la oscuridad cubrió toda la tierra hasta las tres de la tarde. El velo del templo se rasgó por el medio. Jesús con un grito exclamó: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Y diciendo esto expiro.

 

Oración: Virgen y Madre nuestra, Señora de dolores, te suplicamos para que contemplando la cruz de tu Hijo, signo máximo de amor, surjan  siempre hombres y mujeres que estén dispuestos a entregar su propia vida por amor a Cristo y a los hombres.

 

Para concluir Pidamos  por la salud e intenciones de nuestro Santo padre Francisco, rezando un Padre nuestro, tres Ave María y un Gloria. Recemos la Salve por las almas del purgatorio

 

 

 

Material brindado por Pastoral Vocacional Mendoza- Argentina

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Federico Amad