Auméntanos la FE

viernes, 17 de enero de
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La fe es abandono total y confiado en manos de Dios sin ver claro.

La fe es el salto libre del trapecista en el vacío, seguro de encontrarse con las manos del Amigo.

La fe es depositar la propia vida en manos del auténtico Señor: Dios.Saber, aceptar y reconocer la propia finitud: yo no soy el dueño del ser, del por qué soy.

La fe es poner a Dios como único absoluto de la propia vida.

Auméntanos la fe.         


La fe es sentirse hijo de un Dios Padre-Madre-Amor y hermano de una misma familia.

La fe es la brújula que orienta la vida, que la pone de cara al “norte”, de cara a Dios.

La fe es abrirse a hacer la voluntad de Dios (que busca siempre nuestro bien y felicidad) por encima de hacer nuestra “santísima voluntad”.

Auméntanos la fe.


La fe es aceptar a Dios como respuesta, no siempre fácil ni evidente, a los interrogantes del ser humano.

La fe es descubrir semillas del Espíritu  de Jesús en todo cuanto nos rodea; es vivir “viendo” al “invisible”.    

La fe es oídos para escuchar a Dios: ojos para verle en la naturaleza, en el prójimo, en el propio corazón, en el pobre, en el pan partido y compartido.

Fe es luz que ilumina el camino, aunque no evita ni las piedras ni las caídas.

Auméntanos la fe.


Fe es ver, juzgar, actuar y vivir desde el Evangelio.
La fe es soñar despierto, arriesgar la vida, vivir en un sano inconformismo; es saber amar y esperar que es posible lo imposible.
La fe es capacidad para ver más allá de las apariencias; es darse cuenta de las necesidades del otro y sentirlas como propias.
La fe es energía para seguir sirviendo, para vivir la vida y hasta la muerte como servicio gratuito y humilde que Dios hará fértil.
Fe es creer en la fuerza del débil, en el poder transformador de la oración, en la “eficacia” de la acción que sólo Dios ve.
Auméntanos la fe.

Fe es creer que la vida vence a la muerte, que el amor tiene más poder que el odio, que la esperanza puede más que la desesperanza.
Fe es esperar que tras cada noche amanece un nuevo día; que tras la misma muerte hay una Vida Nueva.
Fe es no resignarse ante el mal y la injusticia; fe es todo lo contrario a “estar quemado”.
Fe es seguir amando, aunque nadie aplauda ni dé las gracias, teniendo a Dios como única “paga”; fe es enterrar la propia vida en el surco y esperar resurrección.
Auméntanos la fe.

 Fe es invertir la propia vida en “bonos del Reino” con la esperanza de que Dios será la mejor recompensa.
La fe es camino nunca acabado, búsqueda continua de Dios, hasta que un día nos encontremos.
La fe no es en algo, es en Alguien.
Auméntanos la fe. 

 

 

Virginia Garibaldi