Calma amigo, todo pasará

lunes, 23 de marzo de
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Claro que todo pasará.
Volveremos a abrazarnos,
aún con más fuerza que antes.
Nos reuniremos nuevamente
con el mate rodando entre nosotros.
Los besos demostrarán mucho más cariño.
Y volveremos a gritar goles.
Y a estrechar nuestras manos.

La escuela nos encontrará nuevamente,
y las sonrisas de las seños, una vez más,
serán trinchera para tantos niños y niñas.

Volveremos a las calles que siempre nos pertenecieron,
y las puertas de casa estarán abiertas para todos,
y las fronteras serán simples cuestiones geográficas.

Calma amigo mío.
Claro que todo pasará.
Pero también todo permanecerá.

Permanecerá el valor de lo que no se puede comprar,
la nostalgia de lo que no se recupera,
la importancia de lo que a veces despreciamos.

Permanecerá la fragancia de la rosa, de tu rosa,
y los azules del cielo, y el sonido de las aguas.
Permanecerá la dignidad humana,
hecha de la misma arcilla,
seas de dónde seas, hagas lo que hagas,
ganes lo que ganes.

Permanecerá la solidaridad y la empatía,
y las presencias irremplazables.
La importancia del cariño, y del estudio, y del trabajo.

Permanecerá la amistad.
Y la vida. Y el amor.
Sólo que entonces, cuando todo haya pasado,
no tendremos excusas para descubrir lo que permanece.

Todo pasará. Todo permanecerá.
Pero lo más importante,
es que lo transitemos y lo descubramos juntos.
Así, y sólo así,
no habremos dejado pasar otra oportunidad
de ser un poco mejores.

 

Hno Rodrigo Golán, religioso de la congregación rogacionista