Entre tortas y servicio en Cáritas Parroquial: “Aún hay mucho más por hacer”

jueves, 4 de abril de
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04/04/2019 – Deseaba generar su propio emprendimiento y se lo confió a Santa Teresita del Niño Jesús. Con el tiempo su arte fue en aumento, se capacitó, ensayó, erró y volvió a intentar. “Dulce Teresita”, su cotillón y repostería dedicada a la Santa misionera, es capaz de crear casi cualquier figura comestible para vestir y decorar tartas y tortas. Silvana Medina, además de participar desde lo oculto de la alegría de quienes le confían la torta de cumpleaños, aniversario y casamiento, también comparte la alegría de ayudar a quienes más lo están necesitando desde Cáritas Parroquial en la localidad bonaerense de Caseros. Nos comparte su testimonio con las manos llenas de harina y el corazón repleto de dulzura:

 

Mi nombre es Silvana, pertenezco a la comunidad de Medalla Milagrosa, Caseros, Bs. As. Hace unos años hice mi primer retiro, la Acampada Mariana. Fueron 3 días intensos a los que llegué con el corazón inquieto, sentía que mi vida no estaba completa. Al finalizar, recuerdo que el padre Javier Soteras nos dijo: “que este fuego que encendieron en su corazón, no quede acá, acérquense a la parroquia de su barrio y ofrezcan su servicio”. Así lo hice.

Si bien experimenté el servicio en varios grupos, hay un lugar especial en el que puedo aportar mi granito de arena y es Caritas. En nuestro Caritas Parroquial se asisten a 150 familias carenciadas  con bolsas de mercadería, y también tenemos un comedor que sirve el almuerzo a niños en su mayoría, de estas familias. El trabajo es intenso. En estos tiempos se dificulta mucho la compra de mercadería por lo que debemos recurrir a ferias de platos y ferias americanas. La gente dona ropa y mobiliarios, entre otras cosas, y las vendemos a precios muy bajos. Con ese dinero podemos ir cubriendo las bolsas de mercadería que se entregan mes a mes. La tarea es también ordenar esas donaciones, sobre todo la ropa, calzados y tratar de mantener un orden para que la gente tenga facil acceso a lo que busca.

También visitamos a las familias en sus casas y eso fue una de las situaciones más fuertes que pude experimentar: conocer su realidad, falta de trabajo, enfermedades. Esto hizo que pueda ver que aún hay mucho más por hacer, y a la vez descubrir la necesidad de la gente de comunicar lo que está viviendo y poder prestar el oído.