Jueves 15 de Octubre del 2020 – Evangelio según San Lucas 11,47-54

miércoles, 14 de octubre de
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Dijo el Señor:  «¡Ay de ustedes, que construyen los sepulcros de los profetas, a quienes sus mismos padres han matado! Así se convierten en testigos y aprueban los actos de sus padres: ellos los mataron y ustedes les construyen sepulcros. Por eso la Sabiduría de Dios ha dicho: Yo les enviaré profetas y apóstoles: matarán y perseguirán a muchos de ellos.

Así se pedirá cuanta a esta generación de la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la creación del mundo:
desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que fue asesinado entre el altar y el santuario. Sí, les aseguro que a esta generación se le pedirá cuenta de todo esto.

¡Ay de ustedes, doctores de la Ley, porque se han apoderado de la llave de la ciencia! No han entrado ustedes, y a los que quieren entrar, se lo impiden.»

Cuando Jesús salió de allí, los escribas y los fariseos comenzaron a acosarlo, exigiéndole respuesta sobre muchas cosas
y tendiéndole trampas para sorprenderlo en alguna afirmación.

 

 

Palabra de Dios

 

Padre David Pintos sacerdote de la Diócesis de San Ramón de la Nueva Orán

 

scuchamos en el Evangelio de hoy una seria de críticas muy severas que Jesús realiza a los fariseos y maestros de la ley, en estos días lo veníamos escuchando. Son lamentaciones que vienen de lo más profundo del corazón de Jesús. Los fariseos y maestros de la ley tienen actitudes muy contrarias a los que se debería tener de personas que supuestamente viven en la religiosidad. Jesús es muy severo con ellos y con todas las personas que tengan esas actitudes, no deja pasar eso y es muy contundente.

¿Por qué, si tuvo compasión con los pecadores, uso un lenguaje muy violento contra los fariseos y maestros de la ley? Jesús no los rechaza, pero si denuncia sus actitudes y creencias porque se oponen a una relación autentica con su Padre Dios. Con sus actitudes nunca se dejaron abrazar por la misericordia de Dios y no lo dejaban a hacer con nadie. Siempre se preocuparon por la reputación de ellos mismos y no fueron signos de consuelo para nadie, al contrario, como diría Jesús, ataban cargas pesadas sobre los demás y ellos no la llevaban.

Y cuando Dios les mandaba a alguien, en nombre de él para que se conviertan, los rechazaban y los mataban. Lo hacían desaparecer de tal modo que nadie les impida vivir en la hipocresía.  ¿Cuantas veces nosotros también tenemos esas actitudes farisaicas? ¿Cuántas veces nosotros, creyéndonos los religiosos y puritanos, vivimos en la hipocresía? Dios nos manda muchas veces profetas, personas, para corregirnos, para hablarnos al corazón y así poder cambiar ¿Por qué nosotros los rechazamos, porque los matamos o los hacemos desaparecer? ¿se te fueron pegando en tu vida de fe actitudes de fariseo? ¿Qué necesito parar poder eliminarlos de mi vida?

Siempre lo que se debería destacar de los cristianos es la simplicidad, humildad, sencillez, caridad que se manifiesten a través de la forma de ser y de actuar, facilitando la cercanía y el encuentro de Dios, a través nuestro, con los demás. Creo que todo esto lo podemos rescatar de nuestro Amigo el Beato Carlos Acutis, que con su vida nos vino a recordad y refrescar como tenemos que ser buenos discípulos de la bondad de Dios. Creo que Carlos Acutis es el profeta joven que Dios nos mandó en estos tiempos para que podamos escucharlo o volver a su camino; ojalá que lo escuchemos y no lo rechacemos como hacían los fariseos. Que el Beato Carlos Acutis nos ayude a desterrar todas las actitudes que no nos ayuden a tener y vivir una hermosa relación de amistad con Dios.