Martes 16 de Abril del 2019 – Evangelio según San Juan 13,21-33.36-38

martes, 16 de abril de
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Jesús, estando en la mesa con sus discípulos, se estremeció y manifestó claramente: “Les aseguro que uno de ustedes me entregará”.

Los discípulos se miraban unos a otros, no sabiendo a quién se refería.

Uno de ellos -el discípulo al que Jesús amaba- estaba reclinado muy cerca de Jesús. Simón Pedro le hizo una seña y le dijo: “Pregúntale a quién se refiere”.

El se reclinó sobre Jesús y le preguntó: “Señor, ¿quién es?”.

Jesús le respondió: “Es aquel al que daré el bocado que voy a mojar en el plato”. Y mojando un bocado, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote.

En cuanto recibió el bocado, Satanás entró en él. Jesús le dijo entonces: “Realiza pronto lo que tienes que hacer”.

Pero ninguno de los comensales comprendió por qué le decía esto. Como Judas estaba encargado de la bolsa común, algunos pensaban que Jesús quería decirle: “Compra lo que hace falta para la fiesta”, o bien que le mandaba dar algo a los pobres. Y en seguida, después de recibir el bocado, Judas salió. Ya era de noche.

Después que Judas salió, Jesús dijo: “Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él.
Si Dios ha sido glorificado en él, también lo glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto.

Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes. Ustedes me buscarán, pero yo les digo ahora lo mismo que dije a los judíos: ‘A donde yo voy, ustedes no pueden venir’.

Simón Pedro le dijo: “Señor, ¿adónde vas?”. Jesús le respondió: “A donde yo voy, tú no puedes seguirme ahora, pero más adelante me seguirás”.

Pedro le preguntó: “¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti”.

Jesús le respondió: “¿Darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces”.

Palabra de Dios

 

 

P. Raúl Gómez sacerdote de la Arquidiócesis de Mendoza

Nos encontramos en torno a la palabra del Señor, en este martes Santo, semana especial que vivimos los creyentes, los cristianos. El evangelio nos presenta esta escena bíblica donde aparece Jesús, los discípulos y el tema a tratar, a enunciar es la traición de Judas.

Jesús que da a conocer que entre ellos hay uno que lo va a traicionar, Pedro le pregunta, le dice al discípulo amado que estaba más cerca de Jesús, que le preguntara quién era el que iba traicionar y Jesús le respondió con un signo, es aquel a quien yo le del pan mojado en el plato ese será que me traicionara.

Los discípulos no comprendían claramente las palabras de Jesús, sin embargo, Jesús siguió adelante con la misión del padre y ahí aparece la traición de Jesús.

Podríamos detenernos y preguntarnos, las veces que hemos traicionado el amor del Señor, las veces que hemos cambiado ese amor, las veces que nos alejamos del amor del Señor, por poner la mirada en las cosas del mundo.

Jesús le dice a Judas, lo que tengas que hacer hazlo rápido y luego comienza el diálogo con Pedro, eso que anuncia, que tiene que irse, que tiene que volver al padre y entonces Pedro le dice:

“Señor yo te seguiré, te seguiré a donde vayas” y aparece allí la negación que Pedro va a proferir a Jesús. Jesús que muestra el camino a los discípulos y la negación de Pedro, también podremos pensar las veces en las cual hemos negado al Señor, a veces en las cual no hemos sido capaz de reconocer su presencia. Por más signos que el Señor nos haya dado muchas veces lo hemos negado.

¡Feliz Pascua de Resurrección!