Miércoles 15 de Mayo del 2019 – Evangelio según San Juan 12,44-50

martes, 14 de mayo de
image_pdfimage_print

Jesús exclamó: “El que cree en mí, en realidad no cree en mí, sino en aquel que me envió. Y el que me ve, ve al que me envió. Yo soy la luz, y he venido al mundo para que todo el que crea en mí no permanezca en las tinieblas. Al que escucha mis palabras y no las cumple, yo no lo juzgo, porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvarlo.

El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he anunciado es la que lo juzgará en el último día. Porque yo no hablé por mí mismo: el Padre que me ha enviado me ordenó lo que debía decir y anunciar; y yo sé que su mandato es Vida eterna. Las palabras que digo, las digo como el Padre me lo ordenó”.

 

Palabra del Señor

 


P. Matías Burgui sacerdote de la Arquidiócesis de Bahía Blanca

 

En el Evangelio de hoy, Juan 12, del 44 al 50, vemos que Jesús sigue hablando acerca de su Padre y sobre la misión que Él le encomendó. Por eso el Señor se presenta como la verdadera luz del mundo. Una luz que vino para que todo el que crea en ella no ande en tinieblas sino que tenga la luz de la vida.

Acordate que cuando el Señor entra en tu vida después de pedir permiso, todo se empieza a iluminar. Hay cosas que vale la pena ver y resaltar y otras que no tanto. Problemas, cosas que nos dan vergüenza, situaciones no solucionadas, cicatrices. Pero para eso vino Jesús, para eso quiere llegar a tu corazón, para iluminar todas y cada una de tus vivencias. ¿En que Dios estás creyendo hoy? ¿En el Dios de la vida o en un “Dios matafuego” que tenés ahí por las dudas y que aparece cuando se te quema todo? ¿Qué te está costando ver en tu vida? Hoy podemos pensar qué significa andar a oscuras, ¿no? No te preocupes si todavía no ves todo con claridad, hace falta un tiempo para adaptarse a la luz. Dejá que Dios ilumine con esa luz que no encandila, sino que alumbra.

Nadie da lo que no tiene, no podemos ser hijos de la luz y andar en tinieblas. Y eso también es un llamado a vivir con coherencia. Vos y yo estamos llamados a llevar también esta luz y alumbrar donde reina la oscuridad. Acordate que vos también estás invitado a dar testimonio de Jesús en donde te toca caminar y llevar unidad donde hay división, perdón donde hay rencor, humildad donde hay soberbia y paz donde hay odio. Con Jesús podemos todo eso y más. Porque, cuando Dios entra en tu vida, tenés luz y transmitís luz a los demás. No dejes de alumbrar, pero para eso lo tenés que tener a Jesús. Es en los sacramentos y en la oración, en el servicio a tu hermano donde se enciende esa fogata de amor para iluminar y calentar este mundo a veces tan frio y oscuro.

Por último, Jesús dice que no viene para juzgar sino para salvar. Nuestra función no es condenar, sino ayudar a que nuestros hermanos se encuentren con el amor y la misericordia de Dios. ¿Estás siendo puente entre tu hermano y el Señor? Bueno, pensalo y ponelo en práctica. Pedile a Jesús que te ayude a iluminar tu vida y tu corazón para que puedas iluminar la de aquellos que están caminando con vos.

Que tengas un buen día y que la bendición de Dios, que es 1Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre vos y los tuyos. Amén.