Para mañana volver

sábado, 10 de septiembre de
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Se fue a orar,

eligió frenar,

hacer una pausa,

ir  a la profundidad,

navegar hacia lo hondo,

habitar su propia Casa.

 

Tenía miedo

y se fue a beber confianza.

 

Dejó que el Silencio

acallara los ruidos,

las voces que buscaban controlar,

las que susurraban miedos,

que a lo lejos parecían feroces,

mas de cerca era leones de cartón.

 

Se acercó sedienta

y bebió esperanza.

 

Vio una vez más con claridad,

el ayer y el hoy tenían sentido,

y ambos eran bosquejo

y trazos necesarios

para el mañana de Dios.

 

Pasó por el corazón

tantos rostros

que le daban de comer

ternura, paciencia,

humor, libertad,

amor

y agradeció.

 

Miró confiada la vida

y pronunció:

“Padre, me pongo en tus manos,

haz de mí un instrumento

de tu Misterio de amor.”

 

Y se fue,

sabiendo que mañana

ha de volver,

que siempre volverá

porque solo en el Amor

ve, escucha, siente,

respira  y es.