Sábado 17 de Diciembre de 2022 – Evangelio según San Mateo 1,1-17

viernes, 16 de diciembre de
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Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham fue padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob; Jacob, padre de Judá y de sus hermanos. Judá fue padre de Fares y de Zará, y la madre de estos fue Tamar. Fares fue padre de Esrón; Esrón, padre de Arám; Arám, padre de Aminadab; Aminadab, padre de Naasón; Naasón, padre de Salmón. Salmón fue padre de Booz, y la madre de este fue Rahab. Booz fue padre de Obed, y la madre de este fue Rut. Obed fue padre de Jesé; Jesé, padre del rey David. David fue padre de Salomón, y la madre de este fue la que había sido mujer de Urías.
Salomón fue padre de Roboám; Roboám, padre de Abías; Abías, padre de Asá; Asá, padre de Josafat; Josafat, padre de Jorám; Jorám, padre de Ozías. Ozías fue padre de Joatám; Joatám, padre de Acaz; Acaz, padre de Ezequías; Ezequías, padre de Manasés. Manasés fue padre de Amón; Amón, padre de Josías; Josías, padre de Jeconías y de sus hermanos, durante el destierro en Babilonia. Después del destierro en Babilonia: Jeconías fue padre de Salatiel; Salatiel, padre de Zorobabel; Zorobabel, padre de Abiud; Abiud, padre de Eliacím; Eliacím, padre de Azor. Azor fue padre de Sadoc; Sadoc, padre de Aquím; Aquím, padre de Eliud; Eliud, padre de Eleazar; Eleazar, padre de Matán; Matán, padre de Jacob. Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo. El total de las generaciones es, por lo tanto: desde Abraham hasta David, catorce generaciones; desde David hasta el destierro en Babilonia, catorce generaciones; desde el destierro en Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.

 

Palabra de Dios

P. Sebastian García

 

 

Mucho tiempo me pregunté qué sentido puede tener un texto como el texto de hoy de cara al misterio de la Navidad que estamos prontos a celebrar. Y qué sentido puede tener una enumeración casi mecánica de nombres donde la mayor parte resultan hasta desconocidos y hay que irlos a buscar al AT. ¿Qué sentido tiene esta página del Evangelio? ¿Qué relación tiene con nuestra vida de todos los días? Va mi ensayo de posible respuesta.

Lo primero es que hay dos genealogías en el Evangelio, una de Mateo, que es la que leemos y que llega hasta Abraham y otra de Lucas, en paralelo, que llega hasta Adán. Claramente se ven los dos públicos de las dos comunidades que escriben y para quiénes escriben la Buena Noticia: Mateo, crsitianos de origen judío, conversos del Primer Testamento (por eso Abraham) y Lucas, cristianos de origen venidos del paganismo, conversos de religiones naturales u otras divinidades (por eso Adán). Es decir, Jesús tiene un pasado, que va hasta Abraham, el Padre de la fe. En definitiva, porque es solo con fe que se puede leer la Historia de la Salvación y solo con fe se puede acceder al misterio de Jesús. Solo la fe abre a Jesús y la salvación que Él nos trae. Y solo con fe puede leerse una historia de violencia, maldad y pecado como Historia de gracia.

Porque sinceramente, cuando uno cuando ve los antepasados de Jesús, en sus varones y mujeres, ve envidias, celos, violencia, adulterio, falta de fe, rezarle a cualquier Dios, prostitución, paganismo, incesto ¡y cuántas cosas más! Parece terrible. Claramente que sí.

Y vuelve la pregunta: ¿cuál es el sentido de todo esto? ¿No sería mejor obviarlo?

No. Claramente no. Porque por la fe anunciamos gozosamente que Jesús es el Hijo de Dios hecho carne. Bueno, he aquí la carne. Carne en sentido de “sarx”, como lo entiende el evangelio de Juan. Carne que no es la corporalidad sino todo aquello afectado por la mundanidad, la concupiscencia y el pecado, que habitan en el corazón del hombre y lo separan de Dios. Es la imagen del hombre caído y tirado por la fuerza del pecado y que él, por él mismo no tiene fuerzas para ponerse de pie. Por eso necesita la gracia. Necesita ser salvado por otro, porque nuestros méritos y esfuerzos no alcanzan para poder alcanzar la salvación y liberación final.

“¡Jesús tiene un árbol genealógico que da calambre!” puede decir alguien. Y tiene razón. Pero desde allí obra la salvación. Esto es lo que decimos cuando decimos que Dios se encarnó en la Historia. Y también porque es real. Esto no es verso o lindo cuento. Nada de eso. Hay una Historia determinada y bien real, afectada por la oscuridad, la muerte y el pecado. A partir de ella, desde ese lugar Jesús lleva adelante su obra de salvación.

Y entonces el doble sentido del evangelio de hoy: Jesús se encarna en una realidad que existe y necesita salvación. Esto no es cuento. Y lo otro, no hay realidad, por pecadora que pueda parecer que ya esté irremediablemente condenada. Miremos la historia de Jesús y sus antepasados. Linda gente, ¿no? Bueno. De la misma manera puede ocurrirnos a nosotros con las cosas más podridas de nuestro corazón, esas actitudes que venimos teniendo durante años, esos hábitos enquistados en el alma que no nos permiten andar en libertad. Allí están. Vivitos y coleando.

Hoy Jesús entonces cumple con su identidad: porque Jesús significa “Dios Salva”, es Él quien recoge lo más oscuro de nuestra vida y de nuestro corazón para darle sentido pleno y salvación.

Y no importa cuán pecadora sea mi historia o hayan sido mis antepasados: para Dios siempre es hoy y siempre hay oportunidad. Nunca nada está terminado y condenado para Dios. Por eso dale la posibilidad de abrirle tu corazón dejarte salvar por Él. No hay pecado tan terrible ni historia tan drástica que nos pueda separar del amor de Dios.

Y en este espíritu es que la semana próxima queremos celebrar Navidad.