Sábado 7 de Agosto de 2021 – Evangelio según San Mateo 17,14-20.

miércoles, 4 de agosto de
image_pdfimage_print

Cuando se reunieron con la multitud, se le acercó un hombre y, cayendo de rodillas, le dijo: “Señor, ten piedad de mi hijo, que es epiléptico y está muy mal: frecuentemente cae en el fuego y también en el agua.
Yo lo llevé a tus discípulos, pero no lo pudieron curar”. Jesús respondió: “¡Generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganmelo aquí”.
Jesús increpó al demonio, y este salió del niño, que desde aquel momento quedó curado. Los discípulos se acercaron entonces a Jesús y le preguntaron en privado: “¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?”.
“Porque ustedes tienen poca fe, les dijo. Les aseguro que si tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, dirían a esta montaña: ‘Trasládate de aquí a allá’, y la montaña se trasladaría; y nada sería imposible para ustedes”.

 

Palabra de Dios

Padre David Pintos

 

En el Evangelio de hoy vemos que Jesús cura a un niño por el pedido de su Padre. Jesús parece fastidiado, cansado de la importunidad de la gente. Pero sobre todo, cansado de ser visto como un simple “milagrero”. Las curaciones de Jesús son signo de su amor, de su opción por los necesitados y marginados. Pero surgen de un amor que proviene de Dios, de su intimidad con el Padre. Los “milagros” que podemos realizar en nuestra vida cotidiana, también deben surgir de la misma experiencia, que se alimenta de la fe y la oración.

En este día vamos a pedirle al Señor Jesús que sane nuestros corazones pero sobre todo que el milagro de Jesús se manifieste en tantas personas que lo necesitan, especialmente en tantos niños y jóvenes que sufren. Que el Señor escuche la oración de todos los padres.