Viernes 2 de Julio de 2021 – Evangelio según San Mateo 9,9-13.

miércoles, 30 de junio de
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Jesús, al pasar, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: “Sígueme”. El se levantó y lo siguió. Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus discípulos. Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: “¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?”. Jesús, que había oído, respondió: “No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”.

 

Palabra de Dios

Padre Gustavo Gatto Sacerdote de la Diócesis de Villa María

 

 

Hoy contemplamos el llamado de Levi de Mateo, la vocación de Mateo y este relato corto, este relato rápido se nos puede pasar de largo la densidad que tiene, porque precisamente se pone de manifiesto el corazón de Jesús, el corazón del Padre, el corazón del Evangelio.

Jesús ha venido a llamar a los pecadores, a los imperfectos a los vulnerables a los débiles y ahí donde están los llama; en la peor de las situaciones donde están los llama los mira con amor y los invita a un seguimiento.

Nosotros los discípulos de Jesús, que estamos llamados al anuncio del Evangelio podemos correr el riesgo de ponernos del lado de los fariseos de aquellos que juzgan a este Dios que acepta que acoge y es misericordioso.

Estamos llamados, como nos enseña el Papa Francisco a hacer una Iglesia hospital de campaña que reciba, que acoge y que cure a los heridos del camino; que sea aquella que facilita la misericordia de Dios y no una aduana de la misericordia y de la Fe. Hermoso desafío que pedimos como Gracia y le pedimos al Señor tener un corazón comomel de Él.

Que tengas un hermoso día.