“Y un dia, Dios calló”

lunes, 13 de abril de
image_pdfimage_print

Y hubo un día donde Dios no habló… Si, un día en que todo fue silencio. Jesús, el Dios vivo, murió. Y con Él todo bullicio que pudiera haber…

¿Que es el silencio? 

¿La ausencia de sonido o la presencia de un sonido que, con la mezcla de la cotidianidad, le escapamos? El silencio puede ser dos cosas, puede aturdir y disgustar, como tranquilizar y ser disfrute. ¿Por qué sucede estas dos contrariedades? 

En el día a día, estamos tan acostumbrados al ruido, vamos de acá para allá, que resolvemos un problema y se suma otro… y así sin parar. Ruido de autos, música, radio, televisión, Instagram, facebook, etc. Ruido, ruido y mas ruido. Nos acostumbramos tanto, que cuando no están sentimos que algo falta, y nos sentimos incómodos, nos molesta. Porqué? Porque nos saca de lo cómodo, nos agudiza. 

El silencio nos da esa mano tendida, cálida para adentrarse en lo más profundo, que solo se puede lograr, queriendo entrar. 

Nos invita a abrir todas las puertas y ventanas que cerramos día a día en nuestro corazón, nos invita a solucionar esas cosas pendientes dentro nuestro, esos “después, ahora no tengo tiempo”. Nos invita a limpiar cada rincón de nuestro ser. Y así en el simple silencio, que parece tan vacío pero tan abrumador a la vez. Descubrimos que en realidad, eso que parecía vacío, gesta algo más grande de lo que podemos imaginar, gesta una propuesta de vida distinta y plena.

Así hizo y hace Dios. Cuando creímos que Dios calla, en realidad es cuando más trabaja, porque no trabaja desde lo superficial, sino desde lo más profundo de nuestro ser. 

Hoy vemos a un Jesús yacente, muerto por fuera, pero creciendo algo más grande de lo que nadie se imaginó nunca por dentro. Gestando la iglesia, una familia que sigue en pie, con caídas y levantadas, más de 2000 años, y hoy quiere hacer lo mismo con vos.

Te invita a que mueras junto con Él a todo ese ruido y te adentres en lo más profundo de tu ser, en ese silencio que no querés escuchar. Para que así, crezca algo más grande de lo que hay en tu interior. 

Jesús, ayúdame a amar el silencio, Silencio que en realidad es fiel presencia tuya.

Ayúdame a descubrirte y a descubrirme en él.

Para así, poder cambiar y lograr ser cada día un poco mejor que ayer.