Viernes, 5 de mayo de 2017

“Gracias a Dios, hoy estoy aprendiendo a vivir y no consumo”

Viernes, 5 de mayo de 2017
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oscar

05/05/2017 – En el ciclo sobre Adicciones, que se emite en el programa Hoy puede ser, recibimos el impactante testimonio de Oscar, quien se está recuperando de su adicción a las drogas en el Hogar de Cristo del padre Hurtado, en la Villa 21, en Capital Federal.

Con el objetivo de que todos podamos entender la complejidad que implica buscar respuestas al problema de las drogas, el Padre Pablo Viola, miembro de la pastoral de Adicciones de la Arquidiócesis de Córdoba y el padre Carlos “Charly” Olivero, coordinador del Hogar de Cristo e integrante de la Comisión Nacional de la Pastoral de Adicciones, invitaron a Oscar a contar su experiencia de recuperación.

Oscar llego hace siete años al Hogar de Cristo del padre Hurtado, en la Villa 21, en Capital Federal. Tuvo una vida muy sufrida, a los nueve años comenzó a consumir, pasó por varios institutos de menores y estuvo preso de los 20 a los 30 años. Llegó al Hogar en muy mal estado, allí lo curaron, le dieron de comer, lo bañaron y estuvo en tratamiento durante 9 meses. Tuvo sus bajas, pero nunca dejaron de acompañarlo y así fue haciendo procesos. “Siempre estuvieron, hablándome aconsejándome con paciencia, ayudándome con todos mis errores y mis fracasos. Siempre siguieron apostando y hoy, gracias a Dios, no digo que estoy curado, ni miro desde la otra vereda, pero mi vida empezó a hacer click”, relató Oscar.

Además, contó cómo afrontó la muerte de su madre: “Cuando uno aprende a vivir, ve la diferencia. Yo tenía muchas posibilidades de volver a consumir en ese momento, pero pensé que si volvía a hacerlo, iba a tener un montón de problemas. Evité esos problemas y enfrenté la muerte de mi madre”.

Un problema complejo

La experiencia de Oscar muestra que para abordar el problema de las adicciones no hay respuestas mágicas, ni existe una acción salvadora; sino que se trata de un problema complejo, de un largo proceso donde hay diversas respuestas.

Además de recurrir a tratamientos médicos específicos, el Padre Pablo destacó la importancia de contar con una comunidad que se comprometa con el cuidado: “La comunidad debe acompañar toda la vida de la persona, ayudarle en la búsqueda de sentido, aportarle un núcleo afectivo, una familia”.

Por su parte, el padre Carlos dijo que es muy importante escuchar a la persona en todas sus necesidades ya que, cuando empieza a disminuir el consumo, afloran otras situaciones: “Aparece la tristeza, la falta de sentido, diversas situaciones que se tapaban con el consumo. Desde la Pastoral nos centrarnos en esas cosas (núcleos de pertenencia, comunidad, miedo, obsesiones) y, paralelamente, vamos trabajando en el consumo”, finalizó.