Payamédicos, la tierna tarea de dibujar sonrisas en el dolor

martes, 26 de mayo de 2015
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Payamédicos

26/05/2015 – La semana pasada se difundió una iniciativa del diputado Darío Golía para reconocer la figura de los “payamédicos” e incorporarla al sistema de salud de la provincia de Buenos Aires. Son personas que se visten de payasos y van a hospitales e instituciones de rehabilitación para acompañar a los enfermos y hacerlos olvidar, al menos por un rato, el dolor y la tristeza.

El proyecto le otorga un lugar al payamédico en los hospitales y menciona que “cada servicio de terapia pediátrica deberá contar con un servicio de especialistas en el arte clown o payasos hospitalarios”. La licenciada en psicología y coordinadora de “Puente clown, payasos de hospital”, María Marta Bianco, y el doctor José Pelluchi señalaron a Radio María su alegría con la noticia.

“La noticia generó un tsunami de emociones. A mí me llegó una frase de Gandhi que dice que lo sueños parecen al principio imposibles, y terminan siendo inevitables, y eso resume lo que sentimos. Esta carrera es una vocación y también un arte. Nos fuimos formando, porque los payasos además de ir a hacer reír, tratamos de acompañar en momentos de enfermedad y generar un espacio de recreo, que significa transformar, jugar con la imaginación, tomar alguien de la mano, llamarlo por el nombre, permitirle que sea protagonista. Con cada persona es un momento especial de encuentro”, comentó María Marta, conocida como “Marimar”.

“Les acercamos juguetes a los niños, para que puedan crear algo con eso, enojarse o llorar, que hagan catarsis, o poder armar otro objeto. Los payasos hacen como Narnia; es atravesar el ropero y entrar en la imaginación donde todo se transforma. Con ponerte una nariz te permitís vos y permitís al otro entrar a un mundo como Narnia, donde todo es posible”, sostuvo “Marimar”, co-autora de los libros “Payasos de hospital, lo terapéutico del clown” y “Payasos de hospital, historia de encuentros”.

“Al payaso no le interesa lo del mundo social, le interesa sacar al paciente de ese momento. Estamos dando formación en facultad de medicina de la UBA, para que armen su propia agrupación. Ya se ha formado una agrupación de jóvenes, que van a intervenir en el hospital Gutiérrez. Nuestra misión es formar cada vez más, somos 25. Es salir a acompañar a otros desde la ternura, trabajamos lo comunitario, hacemos retiros, tratamos de tener un lindo vínculo entre nosotros”, precisó.

“Tenemos una pequeña intervención semanal, el desafío de la ley es éste, trabajar para formar, pero no dejar de lado las intervenciones semanales. Con esta tarea ya no somos los mismos, porque estamos mandando mensajes a los compañeros para decir que no se olviden de lo que hay que hacer. El recurso es una canción, un juego, armar algo. Es un trabajo sutil. Entrenamos la escucha, la percepción del lugar. Siempre vamos en dupla, porque te potenciás con el otro”, detalló.

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Payamédicos: una llave de ternura

El doctor José Pellucchi, por su parte, agregó: “Tenemos 40 formadores en todo el país. Hacemos una parte artística, también hay un curso de payamedicina donde se abordan temas de salud mental por ejemplo, y hacemos un tiempo de reflexión para ver lo que le pasó a cada payamédico, y después una parte de hospital supervisado por payamédicos de mayor experiencia”, especificó.

José brindó un detalle simbólico que es significativo a la hora de encarar su tarea: “Ahora tenemos una nariz naranja, porque el rojo parece sangre y viene de los golpes que se daban los cómicos que fueron precursores del payaso. Ésta es una de las novedades que dan mayor acercamiento al payaso”.

“Esta actividad siempre fue voluntaria, más allá que se pueda contratar, siempre hay lugar para el voluntariado, lo hacemos desde ahí. Más allá de la ley, nosotros somos parte del equipo de salud. Tenemos experiencias de estar instituciones con historias de mucha violencia, que se transformaron con la llegada de los payasos, que le dan una llave de ternura”, agregó María Marta, respecto a una actividad que llena de sonrisas y alegría y que comienza a ocupar un lugar central en los hospitales argentinos.