Viernes, 12 de mayo de 2017

Ser es estar relacionado

Viernes, 12 de mayo de 2017
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12/05/2017 – “La vida es pura relación, nada ni nadie existe aisladamente”, afirmó Ángela Sannuti, Licenciada en Psicología y Miembro del Consejo de Redacción de la Revista Criterio. La especialista habló sobre la importancia de las relaciones, los modos de vincularnos y sus efectos en el ciclo de Psicoespiritualidad que se emite todos los jueves durante el programa Hoy puede ser.

“No existe un ellos, si no un nosotros. Todos somos facetas únicas e indispensables del tapiz humano que es la humanidad, donde todos los hilos están entrelazados. La Santísima Trinidad es el ejemplo más concreto”, dijo la licenciada.

En el plano psicológico, el ser y la unidad son esenciales. Sin embargo, no somos conscientes y vivimos fragmentados, experimentando dependencia emocional, encierro y aislamiento. Al respecto, Ángela explicó que existen dos maneras de relacionarnos:

Vínculos asimétricos: Por ejemplo: Entre padres e hijos y correlatos posteriores (maestro-alumno, jefe-empleado, etc). Las personas cumplen funciones distintas, el inconveniente surge cuando la asimetría va de la mano de un concepto de superioridad e inferioridad. “Esta es la gran confusión, son vínculos que generan dependencias. No hay superioridad, si no responsabilidad”, manifestó la especialista.

Vínculos simétricos: Por ejemplo: relación fraterna y correlatos posteriores (pareja, amigos, hermanos). “La alianza fraterna es el mensaje fundamental del Evangelio; no obstante, todos los conflictos quedan estancados en las relaciones de pares porque no hemos madurado”, comentó.

Dependencia Emocional

Luego de definir los tipos de vínculos, la especialista se enfocó en la dependencia emocional cuyas características son el miedo, la desvalorización y la culpa. Para reconocer esta limitación, Ángela invitó a los oyentes a hacer una lista de quejas: “La queja es una expresión concreta de nuestro estado de dependencia. Quien habla en la queja somos nosotros mismos desde el lugar de víctimas. Hago culpable al otro de lo que me tengo que proporcionar yo mismo”.

“La persona madura es la que se hace responsable de su vida: esa es la revolución mas grande. Todos tenemos que trascender las dependencias. Si quiero que el mundo cambie tengo que cambiar yo. Lo que no es vida hay que dejarlo y seguir nuestro camino. A confiar en la vida, que siempre nos está esperando para darnos más”, finalizó.