Incidencia de la meningitis en Argentina y el faltante de vacunas

jueves, 30 de agosto de 2018
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30/08/2018 – El Ministerio de Salud de la Nación ha suspendido por tiempo indeterminado, y por falta de disponibilidad, la dosis de la vacuna de la meningitis que, según el calendario de vacunación obligatorio de la Argentina, debe o debía aplicarse a los niños de 11 años.

En consecuencia, 750 mil chicos que debían recibir la vacuna este año no la recibirán, y eso generó preocupación en ámbitos sanitarios y también en muchas familias.

En un comunicado, el Ministerio de Salud informó que la causa de la suspensión es la “dificultad en la adquisición y entrega de la vacuna desde su incorporación al Calendario Nacional de Vacunación”, en 2015.

Con esta suspensión surgió un debate y que pone en duda los argumentos oficiales. Porque si uno concurre a una farmacia con 3500 pesos o 4 mil pesos y pide la vacuna contra la meningitis, la puede comprar tranquilamente. Eso lleva a preguntarnos si el problema es de disponibilidad de la vacuna o de falta de recursos para comprarla, o de desvío de recursos para otro fin diverso, o recorte de recursos por el ajuste.

Para hablar de esta y de las otras aristas de este debate dialogamos con el doctor Hugo Pizzi, médico infectólogo y profesor titular plenario de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Córdoba quien sostuvo: “Todo el mundo se debería vacunar pero ante esta eventualidad, lo importante es cubrir al niño pequeño. La dosis de los 11 años se incorpora porque los niños de esa edad pueden ser portadores y contagiar a los más pequeños”.

Respecto a la incidencia de la enfermedad en nuestro país, el Ministerio de Salud de la Nación detalló que, “la enfermedad invasiva por meningococo en la Argentina es de baja incidencia (menos de 200 casos anuales) y se da en forma endémica, con brotes esporádicos. Los casos se presentan habitualmente en menores de 2 años de edad, especialmente en los menores de 1 año. El objetivo de la estrategia de vacunación contra meningococo es, por lo tanto, proteger a los lactantes que es la población más susceptibles de enfermar”.