07/05/2026 – (Fuente: Vatican News) Esta mañana ha tenido lugar en el Vaticano una audiencia de unos 45 minutos del Pontífice con el secretario de Estado de EE. UU. En la Secretaría de Estado, la conversación con el cardenal Parolin se centró en los «países marcados por la guerra, las tensiones políticas y las difíciles situaciones humanitarias» y en la necesidad de «trabajar incansablemente» por la paz.
«Qué alegría volver a verle. ¡Ha pasado casi un año!». «Falta uno… ¡No, faltan diez días!». Intercambio de bromas entre el papa León XIV y el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, al comienzo de los 45 minutos de diálogo cara a cara, esta mañana, el 7 de mayo, en el Vaticano, seguido de «cordiales conversaciones» en la Secretaría de Estado con el cardenal Pietro Parolin, durante las cuales, según informa un comunicado vaticano, «se ha renovado el compromiso común de cultivar buenas relaciones bilaterales entre la Santa Sede y los Estados Unidos de América».
Junto a esto, informa la nota, hubo también «un intercambio de opiniones sobre la situación regional e internacional, con especial atención a los países marcados por la guerra, las tensiones políticas y las difíciles situaciones humanitarias, así como sobre la necesidad de trabajar incansablemente en favor de la paz».
Sobre estos últimos puntos, la Oficina de Prensa de la Santa Sede ha explicado que, entre las zonas de conflicto mencionadas, se hizo referencia a los países de África y Oriente Medio, en particular el Líbano e Irán, y que también se abordaron cuestiones más «candentes» como la de Cuba —en estos días de fuerte tensión con los Estados Unidos—, respecto a la cual se reiteró la necesidad de apoyar al pueblo cubano.
Rubio y el Papa ya se habían visto el 19 de mayo del año pasado —en presencia también del vicepresidente JD Vance— al día siguiente de la misa por el inicio del ministerio petrino. El Papa hace referencia a ese encuentro cuando dice: «¡…faltan diez días!». Hoy, un nuevo encuentro, en vísperas del primer aniversario del pontificado y tras las críticas expresadas por el presidente Donald Trump contra León, a las que el propio Papa había respondido el martes por la noche en Castel Gandolfo.
La cita en el Vaticano es la primera parada del viaje de Rubio a Italia, donde llegó esta mañana a las 9:00 al aeropuerto de Ciampino, y donde también se reunirá mañana con la primera ministra Giorgia Meloni en el Palazzo Chigi, junto con los ministros Tajani y Crosetto.
Hacia las 11.10, la comitiva de coches llegó al Patio de San Dámaso, entre estrictas medidas de seguridad y el ruido de las palas de los helicópteros que sobrevolaban la Via della Conciliazione, totalmente desierta. Para recibir a Rubio, el prefecto de la Casa Pontificia, monseñor Petar Rajič, quien, estrechándole la mano, le dijo: «¡Bienvenido al Vaticano!».
Le acompañaba, por su parte, el embajador de Estados Unidos ante la Santa Sede, Brian Burch. Mientras Rubio llegaba al Vaticano, seguido de varios coches de escolta, salía el primer ministro polaco Donald Tusk, que se había reunido con el Papa esa misma mañana. Las dos comitivas no se cruzaron por unos pocos segundos.
Tras la audiencia con el Papa, Rubio fue recibido, como se ha mencionado, en la Secretaría de Estado por el cardenal Parolin, acompañado por el arzobispo Paul Richard Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales.
Ya ayer por la tarde, al margen de la presentación de un libro de la Librería Editora Vaticana (LEV) en el Instituto Patrístico Augustinianum, Parolin adelantó que en la reunión se abordarían temas internacionales y otras cuestiones. El Departamento de Estado de EE. UU., por su parte, difundió una nota esta mañana en la que informa de que durante la audiencia con el Papa se discutió la situación en Oriente Medio y otras cuestiones «de interés común para el hemisferio occidental». Rubio y Parolin —explica el mismo comunicado— examinaron, por su parte, «los esfuerzos humanitarios en curso en Occidente y las iniciativas destinadas a establecer una paz duradera en Oriente Medio». Dichas conversaciones, según el Departamento de Estado de EE. UU., «han demostrado la sólida y duradera colaboración entre Estados Unidos y la Santa Sede en apoyo de la libertad religiosa».
En su cuenta de X, el responsable de la diplomacia estadounidense publicó: «Reunión con @Pontifex para subrayar nuestro compromiso compartido en la promoción de la paz y la dignidad humana».
La audiencia con el Papa concluyó con una foto del Pontífice junto a la delegación estadounidense, en la que también estaba presente su esposa, Jeanette. Por último, tuvo lugar el intercambio de obsequios.
Entre ellos, Rubio entregó un pequeño balón de rugby de cristal. «You’re a baseball guy… Eres aficionado al béisbol», le dijo al Papa, explicándole que el regalo lleva el sello del Departamento de Estado. León XIV le respondió con el libro de los apartamentos de las audiencias en el Palacio Apostólico, el volumen con las fotos de la Capilla Sixtina y un bolígrafo de madera de olivo: «El olivo —enfatizó— es una planta de paz».
A las 13.50 se vio a la comitiva salir del Vaticano.
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