El Papa: los pequeños gestos de bondad son los poemas «ocultos» de la vida cotidiana

martes, 21 de abril de 2026

21/04/2026 – (Fuente: Vatican News) En el Hospital Psiquiátrico Jean Pierre Olie de Malabo, el Papa León destaca la vocación de todos los hospitales, especialmente de aquellos con una misión cristiana, de ser una civilización del amor «donde se acoge a la persona tal como es y se la respeta en su fragilidad».

Una cálida bienvenida con bailes y canciones recibió al Papa León XIV en el Hospital Psiquiátrico Jean Pierre Olie de Malabo, Guinea Ecuatorial.

Tras expresar su gratitud por esta bienvenida, el Papa compartió sus «sentimientos encontrados» cada vez que visita un hospital. Por un lado, dijo que siente tristeza por los pacientes y sus familias. Sin embargo, por otro lado, admira y se siente reconfortado por todo el trabajo realizado para «servir a la vida humana».

Estar presente en el hospital de Malabo no es diferente. Pero el Papa sí señaló que le pareció que «prevalece la alegría». Esta alegría que surge de reunirse en nombre del Señor y de cuidar a aquellos cuya salud es frágil.

Un signo de amor hoy

El Papa León compartió lo conmovido que se sintió por los testimonios ofrecidos durante este encuentro, incluido el del director del hospital, el profesor Bechir Ben Hadj Ali. El director explicó que «una sociedad verdaderamente grande no es aquella que oculta sus debilidades, sino aquella que las rodea de amor». Esto es cierto, subrayó el Papa, ya que es un principio de una civilización basada en el cristianismo.

Jesús vino al mundo para «redimir y devolver la plena dignidad a quienes sufren el estigma de la discapacidad». Sin embargo, necesita nuestra colaboración para hacerlo, tanto a nivel personal como social.

Por eso Jesús llama a todos a amar a sus hermanos y hermanas con palabras y con hechos. Un centro como el hospital psiquiátrico Jean Pierre Olie puede ser un signo de esta civilización del amor «con la ayuda de Dios y el compromiso de todos».

Ámanos tal como somos

El Papa León se refirió entonces a las palabras de uno de los pacientes del hospital, Pedro Celestino, quien concluyó su testimonio agradeciendo al Santo Padre por «amarnos tal como somos».

Así es como Dios ama a todas y cada una de las personas, recordó el Papa a los presentes. «Pero Él no quiere que nos quedemos así. No, Dios no quiere que sigamos enfermos para siempre; quiere curarnos». El Evangelio lo revela más de una vez.

«Un hospital, especialmente uno con una misión cristiana», subrayó el Santo Padre, «es un lugar donde se acoge a la persona tal como es y se la respeta en su fragilidad, para que pueda recibir ayuda para mejorar según una visión holística». Este sentido espiritual es esencial para esta labor, señaló.

Solo Dios puede leerlo por completo

Antes de concluir, el Papa expresó su gratitud por el poema escrito por Tarcisio. El Papa León destacó cuántos poemas «ocultos» se escriben a diario, «no con palabras, sino con pequeños gestos, con consideración y amabilidad en vuestras relaciones mutuas». Este es un poema que solo Dios puede leer por completo y que «consuela el Corazón misericordioso de Cristo».

El Papa concluyó expresando su cercanía a todos los pacientes del hospital, en particular a los más gravemente enfermos y a los que se encuentran más solos, e impartió su bendición apostólica a todos los presentes en el hospital.