Las caricias son la medicina más importante que una familia puede dar

martes, 11 de abril de 2017
image_pdfimage_print

15121683434ecb6

11/04/2017 – Francisco se encontró en el Vaticano con un grupo de niños y jóvenes del Hospital Pediátrico “Bambino Gesù” de Roma, junto a sus padres y médicos, y dijo que el católico debe dar a los demás una medicina importante: el amor.

Después de las presentaciones y las fotos, el Papa leyó una tarjeta que le entregó uno de los chicos:

«Querido Francisco, gracias por encontrarnos, estamos contentos por estar aquí, porque nos das esperanza y coraje para el mañana. ¡Te queremos mucho, gracias! Los chicos del Bambino Gesú»

El encuentro tuvo lugar en la salita del Aula Pablo VI, la tarde del lunes, y en él participaron también la Presidenta del mismo hospital, Mariela Enoc, y el Director de la Rai, radiotelevisión italiana, que transmite una serie titulada precisamente: «Los Chicos del Bambino Gesú», en la que los pequeños pacientes cuentan sus historias.

Agradeciendo el libro que le regalaron, con tantas fotos y vivencias, el Papa hizo hincapié en la importancia del clima familiar en un hospital, que percibió ya en un encuentro anterior, el 15 de diciembre:

«He percibido que más que un hospital es una familia, es una de las palabras que han dicho. Era más importante el nombre, la persona, y sólo al final se decía la enfermedad, pero como algo secundario. Hay familia ¿no?»

Reiterando la importancia de que un hospital, aun manteniendo su función sanitaria no descuide el clima familiar, el Papa contó que hay niños pequeños que cuando lo ven de cerca, vestido de blanco, se asustan porque creen que es un médico que les va a poner una vacuna. Pero, cuando él los acaricia, se tranquilizan:

«Existe el peligro de olvidar la medicina más importante, que sólo una familia puede dar: ¡las caricias! Es una medicina que cuesta mucho, porque para tenerla, para poderla hacer, hay que ponerle todo el corazón y el amor. ¡Y donde ustedes hay caricias! Las caricias de los médicos, de los enfermeros, de la Directora, de todos. Familia y comunidad, dos palabras que ustedes han repetido y por ello les quiero agradecer, porque el Bambino Gesú es un testimonio, un testimonio humano… humano. Es un hospital católico y para ser católico, primero tiene que ser humano. Y ustedes dan un testimonio humano hoy. Por favor vayan adelante por este camino siempre, crezcan en este camino».