25/03/2025 – A comienzos de este año, en el Santuario de San Damián, en Asís, se inauguró oficialmente el VIII Centenario del Cántico de las Criaturas. La familia franciscana celebra 800 años de esta composición de San Francisco de Asís, un sencillo y sentido poema que se hace oración e invita a alabar a Dios. ¿Cómo llegó San Francisco a realizar esta composición? ¿Qué nos dicen sus versos de la espiritualidad del santo? Conversamos sobre estas preguntas con el hermano Ronen Espósito.
Para comprender su legado, debemos remontarnos a sus inicios. Nacido en Asís entre 1181 y 1182, Francisco provenía de una familia acomodada, pero su vida tomó un giro inesperado tras una experiencia de fe. A partir de entonces, renunció a su riqueza y abrazó la pobreza, dedicando su existencia a servir a los más necesitados. “Muchos lo llamaban el loco de Asís”, nos cuenta el hermano Ronen Espósito, “porque su forma de vivir el Evangelio rompía con las normas de su tiempo”.
Uno de los episodios clave en su conversión fue su encuentro con el crucifijo de San Damián. En aquella pequeña capilla en ruinas, Francisco oró con fervor y preguntó: “Señor, ¿quién eres tu? ¿quién soy yo? qué quieres que haga?” Fue entonces cuando, según los testimonios, escuchó la respuesta de Cristo: “Francisco, repara mi casa, que como ves, está en ruinas”. Al principio, interpretó estas palabras literalmente y comenzó a restaurar la capilla con sus propias manos. Sin embargo, con el tiempo comprendió que el llamado era más profundo: debía renovar la Iglesia desde su espíritu.
Otro aspecto fundamental en la vida de San Francisco fue su amor por la creación, reflejado en su famoso Cántico de las Criaturas, escrito cerca del final de su vida. Este poema, considerado el primer texto literario en italiano, exalta la hermandad entre los seres humanos y la naturaleza. “Es un cántico que se fue componiendo progresivamente”, explica el hermano Ronen, “y que expresa la profunda conexión de Francisco con todo lo creado, hasta su aceptación de la hermana muerte corporal”.
Este cántico nació en un periodo de profunda reflexión y sufrimiento para Francisco, quien, ya enfermo y cerca del final de su vida, encontró en la oración y en la contemplación de la naturaleza una fuente inagotable de consuelo y alabanza. Cada estrofa refleja un momento particular de su camino espiritual, desde el reconocimiento de la belleza del sol y la luna hasta su aceptación de la hermana muerte. De este modo, el Cántico de las Criaturas no solo es una expresión de gratitud, sino también el testimonio de un corazón que, incluso en la adversidad, supo cantar con alegría y esperanza.
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