Elecciones en Colombia y crisis en Bolivia

martes, 2 de junio de 2026

02/06/2026 – Colombia se encamina hacia una elección decisiva. Tras la primera vuelta presidencial celebrada el pasado domingo, ninguno de los once candidatos logró superar el 50% de los votos, por lo que el próximo 21 de junio los colombianos deberán volver a las urnas para elegir entre el candidato de la derecha Abelardo de la Espriella y el oficialista Iván Cepeda, representante del espacio político del presidente Gustavo Petro.

La elección dejó un escenario de fuerte polarización. De la Espriella obtuvo el 43,74% de los votos, mientras que Cepeda alcanzó el 40,90%, una diferencia inferior a tres puntos porcentuales que convierte a los votantes de las fuerzas menores en actores decisivos para la definición de la segunda vuelta.

Para el periodista y analista internacional Marcelo Taborda, una de las grandes sorpresas fue el desempeño del candidato opositor. “Sorprendió este candidato Abelardo de la Espriella, que vino desde atrás en un sprint muy fuerte. Es un abogado penalista multimillonario que se presenta como outsider de la política, defensor de la libre empresa y con un discurso muy parecido al de otros referentes de la nueva derecha global”, explicó.

Taborda señaló que el fenómeno de De la Espriella no puede analizarse aisladamente, sino como parte de una tendencia internacional. “La ultraderecha o la nueva derecha global tiene hoy un discurso bastante homogéneo. Este candidato ha tomado muchas de esas banderas y construyó una identidad muy similar a la que vemos en otros países. De hecho, él mismo eligió como símbolo de campaña al tigre, algo que remite a esa construcción de liderazgos fuertes y personalistas que estamos observando en distintos lugares de América Latina”, sostuvo.

El especialista destacó además que incluso sectores tradicionales de la derecha colombiana mantienen reparos frente al candidato opositor. “Hay dirigentes del uribismo que dijeron claramente que no acompañarán a De la Espriella porque consideran que tiene un discurso violento, homofóbico y confrontativo. Eso demuestra que todavía existe una disputa dentro del propio espacio conservador sobre qué tipo de liderazgo debe representar a la derecha colombiana”, afirmó.

Uno de los aspectos centrales de la campaña ha sido la cuestión de la seguridad. Colombia llegó a las elecciones en medio de amenazas de grupos armados y episodios de violencia política que reavivaron viejos temores de la sociedad colombiana.

“Cada vez que reaparecen atentados o acciones violentas de grupos armados, el discurso de la seguridad gana terreno. Y ahí aparecen propuestas que prometen mano dura, construcción de megacárceles y restricciones a ciertas garantías. Es un discurso que encuentra eco en sectores de la población preocupados por la violencia, aunque también genera inquietud en quienes advierten riesgos para los derechos humanos”, analizó Taborda.

Sin embargo, el periodista consideró que la seguridad no es el único factor que explica el escenario electoral. Según explicó, el gobierno de Gustavo Petro llega al final de su mandato con indicadores que muestran avances en algunas áreas sociales y económicas.

“Petro se va con niveles de aprobación cercanos al 50%, algo que no es menor. Se le reconocen logros importantes en políticas sociales y en algunas reformas que tuvieron impacto positivo. Por eso el resultado tan ajustado. No estamos frente a un oficialismo completamente desgastado, sino ante una sociedad dividida entre dos proyectos muy distintos de país”, señaló.

La definición de la elección dependerá ahora de los votantes que apoyaron a las candidaturas menores y también de quienes se abstuvieron en la primera vuelta. Cabe recordar que en Colombia el voto no es obligatorio y la participación rondó apenas el 57% del padrón.

“Todavía hay un margen importante para convencer a quienes no fueron a votar en la primera vuelta. Ese electorado puede terminar inclinando la balanza. Además, habrá que ver qué hacen los seguidores de Sergio Fajardo y de otros sectores moderados que quedaron fuera del balotaje. Son votos que ambos candidatos intentarán conquistar en estas tres semanas decisivas”, explicó.

Más allá de la disputa interna colombiana, Taborda considera que el resultado tendrá repercusiones regionales. “Si la victoria finalmente queda en manos de De la Espriella, veremos un nuevo avance de fuerzas políticas alineadas con las nuevas derechas continentales. Eso podría modificar equilibrios regionales y afectar alianzas que hoy mantienen gobiernos como los de Brasil, México o el propio Petro en Colombia”, afirmó.

De cara al 21 de junio, Colombia aparece así ante una elección que excede sus fronteras. En juego no solo está la continuidad o el cambio de rumbo político en uno de los países más importantes de América Latina, sino también el posicionamiento de la región frente a un escenario internacional cada vez más polarizado.