Día Mundial del Refugiado: fortalecer una cultura de encuentro e integración

lunes, 22 de junio de 2026

22/06/2026 – Con motivo del Día Mundial del Refugiado, que se conmemoró el pasado 20 de junio, la Comisión Episcopal de Migrantes e Itinerantes difundió un mensaje en el que renovó su compromiso de acompañar a las personas que se ven obligadas a abandonar sus países a causa de persecuciones, guerras, violencia u otras situaciones que ponen en riesgo sus vidas.

Con el lema «Del encuentro a la integración como experiencia humanizadora», el organismo episcopal destacó que detrás de cada solicitud de refugio existe una historia marcada por el sufrimiento del desarraigo, pero también por la esperanza de encontrar un lugar donde reconstruir la propia vida y recuperar la dignidad. La comisión señaló que el encuentro directo con los refugiados permite conocer no sólo las dificultades que atravesaron para salvaguardar sus vidas, sino también la fortaleza y la esperanza con las que afrontan un nuevo comienzo.

Además, aseguró que la hospitalidad va más allá de la convivencia con distintas culturas, ya que implica construir comunidad junto a quienes cargan el dolor del exilio y la esperanza de un futuro mejor.

Reflexionamos sobre este mensaje junto al padre Flavio Lauría, responsable del Departamento de Migraciones del Arzobispado de Buenos Aires, quien expuso las realidades jurídicas e históricas de esta problemática.

El sacerdote recordó que este año se conmemora el 75 aniversario de la proclamación del Estatuto de los Refugiados de 1951, nacido en la posguerra europea para dar amparo a quienes huían de nuevos regímenes y reconfiguraciones de fronteras. En este marco, remarcó la importancia de diferenciar conceptualmente a un migrante común de quien se ve forzado a pedir refugio: «refugiados aquellas personas que también emigran y también salen de su país, pero lo hacen obligadas porque e ven en riesgo de la propia vida a causa su vida está en riesgo a causa de temas eh raciales, temas religiosos, temas de discriminación, xenofobia, etcétera. Entonces, e era urgente y había se necesitaba un compromiso muy muy serio por parte de los países para proteger a estas poblaciones que pedían, solicitaban, así es el término, solicitaban refugio en otro país y al solicitar refugio y al concedérsele el refugio, estas personas eh estaban garantizadas en cuanto a sus derechos humanos, atención salud, educación. Tengamos en cuenta que esan personas, son personas, perdón, que que existe todavía, lamentablemente son personas que se ven obligadas de la noche a la mañana y eso es eh es real, no es simplemente un concepto de la noche a la mañana escapar de su país. Algunos no llegan a tiempo a poder recoger su documentación. Eh, muchos llegan de repente cruzando fronteras, mares de una manera eh compensada.»

A nivel mundial, la crisis humanitaria alcanza proporciones alarmantes con casi 42 millones de refugiados, lo que representa la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial, asemejándose a que toda la población de la República Argentina se encontrase desterrada buscando seguridad. En contraste, el contexto actual de Argentina registra una cifra más acotada de aproximadamente 4.000 personas bajo este estatus. No obstante, el padre Lauría enfatizó que la relevancia no radica en el volumen estadístico, sino en el drama íntimo de cada hogar deshecho, compartiendo una vivencia desgarradora sobre la persecución sin fronteras: «Lamentablemente estamos muchas veces eh caemos muchas veces en tema de números, ¿no? Bueno, no son tantos, pero cada cada historia, saben la familia es una historia, hay una familia que yo he conocido, no digo el país para no poder porque es algo muy reservado, ¿no? el estatus de refugiado eh conlleva también un hecho a una reserva a a privacidad, pero hay familias, he conocido familias que han venido de otros países que han han han ido caminando eh donde desde Buenos Aires hasta Salza, por ejemplo, porque y ellos me lo mostraron, eh estoy hablando de familias, o sea, papá, mamá y tres niños. una niña de un año y realmente y no había caso y el hombre decidió, ¿no? Porque le llegaban en el celular, le llegaban los mensajes que lo rastreaban desde su país de origen y de hecho me lo mostraron y sabían que sabían que rastreándolo sabían dónde estaban para bueno, para digamos, perdón, aniquinarlos si era necesario. Porque es el miedo lo que vive, muy bien lo dicho, cada familia, lo que vive, la historia que vive cada familia es algo que que estamos a veces del otro lado, no podemos llegar a imaginar.»

Frente a discursos que tienden a generalizar o criminalizar los movimientos humanos por razones ideológicas o de seguridad, el llamado eclesial invita a desterrar la indiferencia, recordando que la inmensa mayoría de los argentinos posee raíces ligadas a la inmigración histórica. La Iglesia Católica, articulando esfuerzos con organismos internacionales como ACNUR y la OIM, despliega un trabajo capilar en fronteras y diócesis para brindar asistencia legal y social a quienes llegan desamparados.

Con respecto a la ingeniería operativa que se despliega en el territorio nacional, el padre Lauría describió detalladamente los mecanismos de recepción y acompañamiento institucional: «personas ingresan por los pasos fronterizos habilitados e como por ejemplo en el norte, ¿no? la lo que es para nosotros la quiaca eh quiaca de villaste en Bolivia de Sal y por la queaca hay una oficina e la pastoral ahí muy cerca ahí del puente, ¿no? cerca del cruce. Eh, están los padres claretianos y desde hace muchas muchas décadas ya están ahí instalados y son puntos de referencia que la gente hoy, gracias a Dios por las redes, eh, la gente ya viene sabiendo, ¿no?, que que existe o también alguien en la frontera les informa… Quiero dejar claro que como iglesia siempre, por el bien de las familias migrantes, refugiadas, siempre los eh les recomendamos regularizar siempre su situación migratoria, siempre, siempre, porque a través de ello también la persona regularizada corre menos riesgos de eh quedar más vulnerable todavía eh ante los derechos, los servicios sociales que puedan haber y que se le puedan prestar, ¿no? Eso, eso lo primero y bueno y se hace un acompañamiento la pastoral migratoria en cada lugar, en Córdoba, en Tucumán, en Salta, Mendoza, Ríos Gallegos, Buenos Aires… Ahí tenemos eh se le puede, digamos, se le puede orientar por tema eh tema de documentación. Siempre hay algún problema que se presenta o posibilidad de poder pagar la tasa migratoria que lamentablemente ha ido aumentando. Eh, bueno, ahí tenemos servicios sociales donde se pueden hacer presentar algunos amparos.»