23/06/2026 – En el marco del centenario del nacimiento del venerable profesor Jérôme Lejeune, pionero de la genética moderna y reconocido defensor de la vida, el papa León XIV recibió en audiencia a los miembros de la Fundación que lleva su nombre y que desarrolla su labor en distintos países del mundo.
Entre los participantes estuvo la directora ejecutiva de la Fundación Jérôme Lejeune en Argentina, Luz Morano, quien compartió con Radio María detalles de un encuentro que calificó como “un verdadero regalo del cielo”.
La audiencia reunió a representantes de las sedes de Francia, España, Estados Unidos y Argentina, en el contexto de las celebraciones por los cien años del nacimiento del científico francés, cuyo proceso de canonización continúa avanzando en la Iglesia. Durante el encuentro, el Santo Padre destacó la figura de Lejeune como investigador, médico y defensor de los más vulnerables, e invitó a los miembros de la fundación a seguir trabajando por el bien común y la promoción de la dignidad humana.
Morano relató que el mensaje del Papa estuvo especialmente centrado en la defensa de la vida y en la responsabilidad de los laicos comprometidos con esta misión. “El Santo Padre se centró mucho en apoyarnos a seguir adelante, a seguir siendo representantes ante los organismos internacionales en los temas de defensa y dignidad humana y poder continuar y seguir creciendo con el proyecto. El cien por ciento de las personas que trabajan en las cuatro sedes son laicos y eso también lo remarcó mucho el Papa, destacando que el trabajo de estos laicos es fundamental para poder desarrollar esta misión”, explicó.
Entre los conceptos que más impactaron a la representante argentina estuvo una reflexión del pontífice sobre el valor de cada persona más allá de su productividad. “Una de las frases que más me resonó fue cuando dijo que una persona no puede medir su valor por su productividad o por su capacidad de hacer cosas, y que eso no puede ser un algoritmo a tener en cuenta por la medicina para determinar cuánto vale una persona y decidir sobre la vida, ya sea de un embrión o de un anciano”, señaló Morano.
La directora de la fundación también destacó que León XIV retomó una de las principales enseñanzas de Jérôme Lejeune: la necesidad de poner el desarrollo científico al servicio de la vida. “La técnica debe estar al servicio de la medicina que sana, de la medicina que cuida de la vida. Hoy tenemos el riesgo de que los avances científicos y médicos se utilicen en sentido contrario. Por eso es tan importante formar profesionales con una sólida base humana y bioética”, afirmó.
En ese sentido, recordó el sufrimiento que atravesó Lejeune cuando comprobó que el descubrimiento de la causa genética del síndrome de Down comenzaba a utilizarse para promover prácticas eugenésicas. “Cuando él descubre la causa genética, se da cuenta de que esa técnica maravillosa que podía permitir una mejor calidad de vida para las personas empezó a ser usada para su exterminio. Hoy tenemos países donde prácticamente no nacen niños con síndrome de Down, no porque no sean concebidos, sino porque son abortados. El propio Papa habló de un verdadero exterminio de las personas con síndrome de Down y recordó aquella expresión de Lejeune sobre el ‘racismo cromosómico’”, relató.
Morano recordó además la enorme coherencia de vida del científico francés, quien renunció a reconocimientos y apoyos internacionales para mantenerse fiel a sus convicciones. “Él sabía que defender públicamente la vida le iba a costar muchísimo. Perdió apoyos, reconocimientos e incluso la posibilidad de acceder al Premio Nobel, pero nunca negoció con el sistema. No negoció con intereses económicos ni con ámbitos de poder. Siguió adelante con humildad y con una fidelidad admirable a la verdad que había descubierto”, expresó.
Durante la audiencia, la delegación argentina entregó al Papa una imagen del santo Cura Brochero, una manta bordada con la Sagrada Familia y una oración de consagración a la Virgen que acompaña diariamente la labor de la fundación. Para Morano, el encuentro significó también una confirmación del camino que la institución desarrolla en Argentina desde Córdoba, donde brinda acompañamiento médico, humano y espiritual a personas con síndrome de Down y a sus familias.
“Nosotros vemos cada día la mano de Jérôme Lejeune acompañando esta obra. Tal vez no en los grandes milagros extraordinarios, sino en pequeñas cosas cotidianas que suceden permanentemente. Los que trabajamos en la fundación sentimos realmente su presencia y su intercesión”, aseguró.
Finalmente, destacó que el principal desafío continúa siendo construir una cultura que reconozca el valor de cada persona por el simple hecho de ser humana. “El Papa nos dejó una responsabilidad muy grande: parecernos un poco más a Lejeune. Ser defensores de la verdad, unir razón y fe, tener coherencia de vida y trabajar para que el valor de una persona nunca dependa de su productividad. Si todos nos pareciéramos un poquito más a Jérôme Lejeune, seguramente tendríamos una sociedad más justa, más igualitaria y más humana”, concluyó.