14/01/2026 – Las vacaciones representan un anhelo profundo por detener el tiempo y permitirnos mirar hacia adentro. Cuando revisamos las fotos tomadas durante esos días, cada imagen evoca recuerdos de momentos sencillos pero profundamente significativos.
En cada sonrisa, en cada paisaje, encontramos señales de la presencia cercana de Jesús, quien nos acompaña en nuestro tiempo de descanso. Es en estos instantes, aparentemente ordinarios, donde la vida se llena de significado y donde es posible percibir la belleza de lo cotidiano.
Vivimos en un mundo acelerado, donde la prisa y el ruido a menudo nos abruman. Sin embargo, al tomarnos un respiro y vivir más despacio, comenzamos a apreciar lo que realmente importa. Una charla tranquila con un ser querido, el gozo de un paisaje impresionante, o la profundidad de una emoción vivida son regalos que se nos ofrecen en el silencio del descanso. En este ritmo calmo, la figura de Jesús se hace presente, brindándonos paz y un sentido de gratitud que permea cada experiencia.
Revisitar esos momentos también nos permite reflexionar sobre las sensaciones que nos marcaron. Al recordar risas compartidas y lugares explorados, somos conscientes de que Jesús estuvo ahí, guiándonos con su amor y su luz. Cada instante vivido se transforma en una lección de vida, donde cada detalle importa y donde la presencia divina añade un significado especial a nuestras experiencias.
Las emociones que surgen al ver nuestras fotos no son meramente nostálgicas; son recordatorios de la hermosa conexión que hemos tenido con quienes amamos y con el entorno que nos rodea. El descanso nos permite reconectar con nosotros mismos y con el mundo, y cada experiencia se convierte en una oportunidad para sentir a Jesús en nuestro corazón. Su esencia se deja sentir en la alegría sencilla de esos momentos.
Al final del día, reflexionar sobre nuestras vacaciones y lo que hemos vivido es un acto de gratitud. Nos ayuda a reconocer las huellas que Jesús ha dejado en nuestro camino. Esa presencia constante nos enseña a valorar más cada momento, a celebrar lo simple y a sentir la alegría que proviene de reconocer que nunca estamos solos. Las vacaciones, entonces, no son solo un tiempo de descanso, sino una invitación a encontrarnos con la divinidad en lo cotidiano.
Silvia Somaré, hermana del Sagrado Corazón de Jesús reflexionó al respecto: «Qué lindo es tomarme un tiempo y ver un poquito más profundamente lo que muestra una foto, dejarme mirar por esa foto. Sicontemplamos un poquito más aparecen los otros sentidos».
La hermana Silvia tambien destacó que «quizás es una locura buscar a Dios a ver dónde está en la foto y sí está en la foto (…) Muchas fotos de celebraciones nuestras indican la alegría del encuentro, indican Familia, indicaN afectos y eso es Dios, porque Dios es amor, o un paisaje también me muestra la grandiosidad de Dios».
Solo hay que detenerse a observar en este tiempo y encontrar al Señor en las fotos y en los más pequeños detalles de nuestras vidas.
Se puede acceder a la reflexión completa en el reproductor de videos ubicado bajo el título.