13/02/2026 – La Cámara de Diputados de la Nación, aprobó -y dio media sanción- al proyecto de ley que impulsa el actual Gobierno nacional, que reforma el régimen penal juvenil para que los menores sospechados de cometer delitos puedan ser imputados desde los 14 años. En la actualidad, los menores que cometen delitos son imputables desde los 16 años.
Desde que se conoció este proyecto del Gobierno nacional, especialistas en minoridad, psicólogos, educadores, jueces y juezas de familia, profesionales de las ciencias sociales y numerosas entidades se han pronunciado en contra de este proyecto con varios argumentos. También la Iglesia, la Pastoral Social, ha cuestionado esta modificación.
En este contexto es necesario profundizar en los argumentos sobre los cuales la Igleisa se apoya para reclamar, como ha dicho la Pastoral Social del Episcopado, “más oportunidades que penas”, “es necesaria la grandeza política”.
En una carta abierta a todos los legisladores, la Pastoral Social expresó: “En un mundo atravesado por el avance de la cultura del descarte, sostenemos que los adolescentes y jóvenes no son una amenaza, sino presente y esperanza; protagonistas indispensables de una transformación profunda”. La solución de fondo es mucho más compleja que bajar la edad de imputabilidad, requiere un abordaje integral, profundo y a largo plazo.
El padre Munir Bracco, vicario Pastoral de la Arquidiócesis de Córdoba, hace mucho tiempo que viene trabajando en este tema junto con otros referentes pastorales del país.
Al respecto, el Padre Munir sostuvo: «Creo que es bueno poder intentar una reflexión de un tema tan sensible, tan delicado y poder tener una mirada desde la doctrina social de la iglesia y desde el evangelio. Desde ahí hacer un aporte y después uno, bueno, va haciendo el discernimiento que que es difícil porque justamente yo creo que uno de los de las dificultades para todos, pero también esta bien pregeniado es la de una verdad parcial con la intención de exacervar los ánimos y a la sociedad y esto es un elemento corriente. Entonces se polariza, se exacerva una realidad y muchas veces dolorosa como esta y a veces se manipula el dolor. Es muy triste. Se manipula el dolor para obtener un beneficio político. Y entonces del otro se absolutiza esta verdad, del otro lado tenemos lo contrario y entonces evidentemente vamos al choque. Pero esto está pensado así».
Se puede acceder a la entrevista completa en el reproductor de videos ubicado bajo el tíitulo