“Funes”: el jesuita y el asteroide

miércoles, 4 de marzo de 2026

04/03/2026 – La decisión de la Unión Astronómica Internacional de nombrar “Funes” a un asteroide descubierto en 2012 constituye un reconocimiento internacional a la trayectoria científica y académica del sacerdote jesuita cordobés José Gabriel Funes, doctor en Astronomía y referente mundial en el diálogo entre ciencia y fe.

El cuerpo celeste, identificado técnicamente como (824655) Funes = 2017 DG71, fue bautizado en honor a sus aportes en el campo de la astronomía y su trabajo por integrar el conocimiento científico con la reflexión filosófica y teológica. El padre Funes pertenece a la Compañía de Jesús y fue director del Observatorio Vaticano entre 2006 y 2015, donde impulsó tanto la investigación científica como el intercambio entre distintos saberes.

Especialista en investigación extragaláctica, el sacerdote se ha dedicado al estudio de la formación de las galaxias y la evolución de las estrellas. Durante su gestión en el Observatorio Vaticano acompañó procesos institucionales importantes, fortaleció la actividad académica y promovió espacios de reflexión sobre el vínculo entre la ciencia y la fe. El propio Funes destacó que este reconocimiento no lo vive de manera individual sino como parte de una tradición más amplia dentro de la Iglesia y la comunidad científica. “Es un reconocimiento que me da claramente satisfacción humana y es un motivo también para darle gracias a Dios. No soy el único jesuita: hay una nube de asteroides con nombre de jesuitas, y eso muestra que la Compañía de Jesús se ha caracterizado a lo largo de los siglos por el estudio de la ciencia, en especial de la astronomía”, señaló.

El astrónomo también subrayó que su recorrido científico fue posible gracias al acompañamiento de muchas personas e instituciones. En ese sentido recordó a su familia, a sus profesores y a la Universidad Nacional de Córdoba, donde se formó como astrónomo. “Uno no llega solo a hacer todos estos trabajos y estudios, sino con mucha gente que nos acompaña. En primer lugar mis padres, que cuando era adolescente me animaron a estudiar astronomía; también mis profesores y compañeros de la universidad. Siempre soy agradecido a la Universidad Nacional de Córdoba y, por supuesto, a la Compañía de Jesús”, expresó.

Actualmente, el padre Funes se desempeña como profesor en la Universidad Católica de Córdoba, donde dicta una cátedra sobre Filosofía de la Naturaleza y continúa reflexionando sobre las implicancias científicas y antropológicas de la exploración del universo. Además lidera el proyecto OTHER (Otros Mundos, Tierra, Humanidad y Espacio Remoto), un laboratorio interdisciplinario que reúne a investigadores de astronomía, biología, teología y filosofía para analizar el impacto que tendría para la humanidad el eventual descubrimiento de vida extraterrestre. En esa línea, el sacerdote insiste en que el diálogo entre ciencia y fe sigue siendo un desafío central para nuestro tiempo. “El observatorio vaticano históricamente se ha dedicado no solamente a hacer ciencia, sino también a promover el diálogo entre ciencia y fe. Esta misión de poner en diálogo ambos campos también es compartida por las universidades”, afirmó.

A lo largo de su trayectoria, el padre ha defendido que la investigación científica y la experiencia religiosa no son caminos opuestos, sino formas complementarias de aproximarse al misterio del universo. De hecho, recuerda que esa intuición ya estaba presente desde sus años de estudiante. Para mí estudiar el universo era encontrar a Dios”, escribió cuando era alumno de astronomía, una frase que años después recuperó su profesor y que, según el propio sacerdote, refleja la vocación que lo llevó a unir la ciencia con la espiritualidad.