13/03/2026 – Contar con información confiable es clave para tomar buenas decisiones. Esto ocurre en todos los ámbitos de la vida, tanto personal como comunitaria, pero cobra especial importancia en la gestión de políticas públicas. En áreas estratégicas como la educación, los datos estadísticos permiten comprender qué está ocurriendo dentro del sistema educativo y, a partir de allí, evaluar y mejorar las políticas que impactan en millones de estudiantes.
En este sentido, el informe “Índice de disponibilidad de datos educativos: acceso a la información en países de América Latina”, elaborado por investigadores de distintas instituciones académicas y organizaciones vinculadas a la educación, analiza qué tan accesible y completa es la información educativa en los países de la región. El estudio fue realizado por Juan Suasnábar (UNICEN/UNIPE), Nancy Montes (FLACSO) y María Sol Alzú, Martín Nistal y Lucía Vallejo (Argentinos por la Educación).
De acuerdo con este trabajo, Argentina presenta un nivel relativamente alto de disponibilidad de datos educativos y se ubica en el tercer lugar de América Latina, detrás de Chile y Uruguay. Sin embargo, el informe también señala algunos desafíos pendientes, especialmente en lo referido a la medición del ausentismo escolar y a la consolidación de sistemas de evaluación del aprendizaje.
El economista y analista de datos de Argentinos por la Educación, Tomás Besada, subraya la importancia de contar con información para orientar las políticas públicas. “Sin información no se pueden tomar buenas decisiones. Esto pasa en todos los ámbitos de la vida personal y también comunitaria, y sobre todo en la gestión de asuntos públicos como lo es la educación, donde la información estadística permite evaluar y modificar políticas”, afirma.
El índice analiza tres dimensiones principales: los relevamientos escolares —que incluyen datos sobre matrícula, población y cargos docentes—, los registros de ausentismo y los sistemas de evaluación del aprendizaje. Según Besada, Argentina muestra buenos resultados en el primer aspecto, pero enfrenta dificultades en los otros dos: “Contamos con muy buena disponibilidad de datos, principalmente en cuanto a relevamientos escolares. Hay mucha información sobre matrícula, población escolar y cargos docentes”.
Sin embargo, advierte que aún falta avanzar en la consolidación de un sistema que permita conocer con precisión cuánto faltan los estudiantes a la escuela. “Solamente algunas jurisdicciones llevan registros de ausentismo. Saber cuánto tiempo pasan efectivamente los chicos en la escuela es importante, y para eso necesitamos sistemas que registren esas ausencias”, señala.
Actualmente, provincias como la Ciudad de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires y Mendoza cuentan con sistemas más desarrollados de registro, pero todavía no existe una base de datos nacional consolidada. Según Besada, el desafío es lograr que esa información pueda integrarse y analizarse a mayor escala.
Además del ausentismo, otro punto señalado por el informe es la necesidad de fortalecer las evaluaciones educativas. En Argentina se realizan las conocidas pruebas Aprender, que miden el desempeño de los estudiantes en áreas como Lengua y Matemática. No obstante, su aplicación alterna entre evaluaciones censales —que abarcan a todos los estudiantes— y evaluaciones muestrales, lo que limita la posibilidad de contar con datos comparables todos los años.
Para el especialista, avanzar hacia evaluaciones anuales y censales permitiría mejorar la comprensión del sistema educativo. “Es importante aspirar a un sistema donde las evaluaciones sean anuales y también censales, que abarquen a todas las escuelas y a todos los estudiantes. Sin medir, no sabemos lo que está ocurriendo”, sostiene.
En definitiva, el informe muestra que Argentina cuenta con una base sólida de información educativa en comparación con otros países de la región. No obstante, también plantea la necesidad de profundizar la calidad y el alcance de esos datos. Medir el ausentismo, consolidar registros nominales y fortalecer las evaluaciones son pasos fundamentales para comprender mejor lo que sucede en las aulas y diseñar políticas públicas que mejoren la calidad de la educación.