25 de marzo, una mirada médica y humana del embarazo

miércoles, 25 de marzo de 2026

25/03/2026 – En el marco de la fiesta de la Anunciación —que celebra la encarnación del Hijo de Dios en el seno de la Virgen María—, la Iglesia también conmemora el Día del Niño por Nacer, una fecha que invita a reflexionar sobre el valor de la vida desde sus comienzos y sobre el don único de la maternidad como espacio de acogida, cuidado y esperanza. No se trata solamente de una dimensión religiosa, sino también de una realidad profundamente humana que interpela a toda la sociedad.

Desde una mirada integral, el inicio de la vida humana no solo se comprende desde la fe, sino también desde la ciencia. En este sentido, el médico obstetra Dr. Gustavo Goldsmorthi aporta una definición clara y contundente: “la ciencia confirma y da por sentado que la concepción es desde la unión del óvulo con el espermatozoide. Se unen y ya hay una célula totalmente diferente a la portadora que es la mamá o al dador del espermatozoide que es el papá. Es una célula que tiene la misma cantidad de cromosomas que cualquier ser humano y que va a ser la misma persona que nacerá nueve meses después”.

Este dato biológico, lejos de ser un simple concepto técnico, abre la puerta a una comprensión más profunda del misterio de la vida. Porque, como señala el propio profesional, “más allá de los datos, hay una dimensión profundamente humana”, donde la maternidad se presenta como una experiencia vital que involucra vínculos, responsabilidades y una red social que debe acompañar y sostener.

El proceso de gestación, además, revela la complejidad y belleza del desarrollo humano desde sus primeras etapas. “En las primeras horas ocurre la unión en la trompa de Falopio y ese huevo fecundado comienza a dividirse, en un proceso de mitosis donde las células se multiplican: primero dos, luego cuatro y así sucesivamente. Al tercer día se forma la mórula y luego se implanta en el útero, donde comienza su desarrollo”, explica Goldsmorthi, detallando con precisión científica un proceso que muchas veces permanece invisible.

A medida que avanza el embarazo, se distinguen distintas etapas: “hasta aproximadamente la semana 11 hablamos de embrión, donde se forman todos los órganos; luego pasa a llamarse feto, porque esos órganos comienzan a desarrollarse y crecer”. Incluso, advierte que muchas veces la madre descubre su embarazo cuando la vida ya lleva varios días en desarrollo: “cuando una mujer se da cuenta de que está embarazada, ese bebé ya lleva alrededor de 15 días de vida”.

En este contexto, el especialista también aporta una mirada crítica sobre la realidad actual en Argentina tras la legalización del aborto, señalando cifras y consecuencias que, desde su perspectiva, resultan alarmantes. “Desde la autorización de la interrupción voluntaria del embarazo se han realizado cientos de miles de abortos. Si uno proyecta los datos, hoy podríamos hablar de cerca de medio millón en total entre el sistema público y privado”, sostiene, subrayando el impacto de estas políticas en la sociedad.

Sin embargo, más allá de las cifras y los debates, su mensaje adquiere un tono profundamente humano cuando se dirige a las mujeres que atraviesan un embarazo inesperado o difícil. Desde su experiencia cotidiana en el consultorio, comparte una reflexión que busca interpelar desde lo más íntimo: “nadie nunca te va a necesitar como te necesita esta persona en este momento. Esa criaturita que está creciendo en tu vientre lo único que pide es que no le des la espalda. No necesita nada más, ni la economía ni otras condiciones: solo necesita una mamá que lo quiera y lo acepte”.

Finalmente, advierte también sobre las huellas emocionales que, según su experiencia, deja el aborto: “es una marca que queda de por vida, en el alma, en la mente, en el espíritu. Es algo que muchas veces veo en el consultorio y que no se borra”.

En una fecha como esta, la invitación es a contemplar la vida en toda su dimensión: desde su inicio biológico hasta su profundidad humana y espiritual. Una mirada que no se agota en el dato científico ni en el debate social, sino que propone volver a reconocer el valor único e irrepetible de cad