16/04/2026 – En el complejo escenario global actual, la forma en que se ejerce la autoridad ha vuelto al centro del debate internacional. Frente a un panorama donde la retórica de la confrontación parece ganar terreno, surge una pregunta fundamental sobre los valores que guían a quienes toman las decisiones que afectan a millones.
Gustavo Béliz, miembro de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales, reflexiona sobre esta preocupante tendencia desde el Vaticano, donde participa en la asamblea plenaria titulada «Los usos del poder: legitimidad, democracia y reescritura del orden internacional». Béliz cuestiona profundamente la calidad humana de los liderazgos que hoy dominan la escena mundial, advirtiendo sobre el peligro de una autoridad despojada de su sentido trascendente: «¿Qué pensamientos, qué formación, qué concepto del hombre, de la mujer, de la dignidad de la persona humana, de la vida misma y del sentido trascendente de la existencia puede haber detrás de quien, por ejemplo, se jacta de tener el poder para hacer desaparecer a un país o una civilización en una sola noche a bombazos… y lanzarlo incluso como amenaza a través de los medios de comunicación?».
La urgencia de un ejercicio ético del poder
Esta realidad pone en evidencia una crisis que trasciende lo estratégico para situarse en lo moral. El contexto internacional actual presenta liderazgos políticos que, con frecuencia, exaltan las guerras, los bombardeos y el poder de las armas. Ante esto, Béliz señala la necesidad imperiosa de rescatar las virtudes clásicas en la gestión de lo público para que la autoridad recupere su verdadera razón de ser: el servicio.
Al respecto, el especialista destaca la importancia de una formación sólida en quienes gobiernan: «Pone en evidencia esta necesidad urgente de volver a hablar del ejercicio ético del poder, de la moral, que debe sustentarlo, de la necesaria aplicación de virtudes. Estamos hablando de sabiduría, templanza, prudencia. Bueno, esto aplicado al gobierno de los estados en la vida democrática para que la autoridad sea verdaderamente eso, un servicio, un servicio para la paz y no para los intereses personales y particulares».
Un mensaje de paz desde el Vaticano
La asamblea en la que participa Béliz coincide con un momento de extrema fragilidad global, donde hablar de paz requiere una valentía especial frente a las «voces imperiales». El encuentro cuenta con un mensaje del Papa León XIV, quien ha insistido en la diplomacia y el diálogo como las únicas vías legítimas para la resolución de conflictos.
En sintonía con el magisterio de la Iglesia, Béliz resalta que el costo económico de la carrera armamentística es, en última instancia, un robo a las necesidades más urgentes de la humanidad. La propuesta es transformar los recursos destinados a la destrucción en motores de desarrollo: «Imaginémonos que apenas una porción de ese enorme gasto en misiles, en drones, en armas destructivas se podría derivar con mucha simplicidad a cumplir con otros objetivos de desarrollo. Esa es la utopía que hay que generar y como cristianos tenemos que tener esperanza… hay que batallar en todos los frentes, pacíficamente, por supuesto, intelectuales, académicos de compromiso social para que se cumplan estos objetivos».