21/04/2026 – Pocas personas en el mundo conocen a Jorge Bergoglio —el Papa Francisco— con la profundidad y la cercanía del actual arzobispo de Córdoba, el cardenal Ángel Rossi. La historia de ambos comenzó a entrelazarse en 1976, cuando un joven cordobés de apenas 17 años decidió ingresar a la Compañía de Jesús. En aquel entonces, fue el propio padre Jorge Bergoglio, en su rol de superior provincial de los jesuitas, quien recibió a Rossi en la orden ignaciana.
A partir de ese encuentro inicial, comenzó a forjarse un vínculo inquebrantable, una amistad profunda y fraterna que evolucionó con el paso de los años: fueron hermanos, compañeros de camino, pero también existió entre ellos el lazo de hijo y padre espiritual, de maestro y discípulo; en palabras del propio Rossi, la relación de «árbol que da buen fruto». Por esta razón, nadie mejor que un hijo espiritual de Bergoglio para ayudarnos a comprender el verdadero legado del pontificado de Francisco.
Al reflexionar sobre la esencia de su obra, el cardenal Rossi destaca una característica que ha marcado toda la gestión del Papa: «Bueno, quizás una palabra que marca todo su pontificado, me parece, es la misericordia, ¿no? O sea, el el pontificado de Francisco fue gestual, sobre todo todos esos gestos han sido gestos eh así inundados o traspasados por las misericordias, porque en ese sentido no es novedoso en él. Ya debería no ser novedoso, pero ciertamente Francisco nos nos puso de nuevo en el centro a la persona y dentro de eso a las personas más heridas de la forma que sea, física, pobreza, moral, espiritual. O sea, Francisco nos nos hizo mirar de nuevo al al hombre tirado al borde del camino, al al en fin, a toda esa forma, al leproso, a la a la prostituta, al ciego, en fin, nos limpió la mirada h que a veces la tenemos enturbiada nuestras comodidades o nuestros egoísmos».
El cardenal Rossi también profundiza en cómo este estilo de vida, fundamentado en la sencillez y el Evangelio, actuó como un espejo para toda la Iglesia: «Él deja el descubierto nuestras mediocridades, ¿no? O sea, ya sea su capacidad de trabajo, en su pobreza, en su austeridad, con él quedó bien claro, no no es que hayamos mejorado, pero está bien clarito que digamos así como decía él, que lo principesco y esta cosa es la ley para es la ley para de la iglesia, ¿no? Él lo vivió y él dejó el descubierto, o sea, posiblemente seguiremos con ciertos ínfulas, pero al menos vamos a tener que disimularla porque él se animó a a desnudarlas, digamos así, las desnudó con sus gesto de austeridad, de sencillez, de cercanía a la gente».
Finalmente, al recordar el consejo más valioso que recibió personalmente de Francisco al ser nombrado cardenal, Rossi comparte una enseñanza que hoy extiende a todos los fieles: «No pierdas nunca el buen humor. Eso fue el mensaje. Bueno, me quedó como desafío, ¿no? Más que uno haí una exigencia, digamos, ¿no? Claro. Y ciertamente él él era un hombre de muy buen humor, este, de un humor realmente eh fino, eh agudo. Por momento podría parecer que no lo tenía, pero sí lo tenía».
Se puede escuchar la entrevista completa en el reproductor de videos ubicado bajo el título.