14/05/2026 – En una jornada cargada de emoción, memoria y profundo sentido patriótico, la comunidad educativa el Colegio de la Providencia de Sierra Grande, Río Negro, celebró una Santa Misa en el Cementerio de Darwin, en las Islas Malvinas, en homenaje a los héroes argentinos que dieron su vida por la Patria.
La ceremonia fue transmitida en vivo a través del canal de YouTube del colegio organizador, permitió que numerosas familias acompañaran desde distintos puntos del país este momento de oración y recuerdo compartido.
La celebración fue presidida por el padre Rubén Larzabal, párroco de Sierra Grande, en Río Negro, quien describió la experiencia como uno de los momentos más intensos y significativos de su vida sacerdotal. El sacerdote contó que el deseo de celebrar una misa en Darwin lo acompañaba “desde seminarista” y que finalmente pudo concretarlo gracias a un grupo de amigos y peregrinos que viajaron especialmente a las islas. “Ayer pude concretar ese sueño que tenía”, expresó emocionado, al recordar el recorrido realizado por distintos escenarios históricos de la guerra, como el cerro Longdon y la bahía de San Carlos.
La transmisión de la misa representó además un hecho inédito para quienes participaron de la experiencia. “Sé que se ha celebrado otras veces, pero lo que sí creo es que es la primera vez que se transmite”, señaló el sacerdote, quien explicó que, pese a las dificultades técnicas ocasionadas por la conectividad y las condiciones climáticas, gran parte de la celebración pudo seguirse en directo.
El padre Larzabal relató que la ceremonia estuvo marcada por una profunda carga espiritual y humana, especialmente por la presencia de dos excombatientes. “Tuvimos la gracia de la presencia de dos ex combatientes, uno Hilario Rodríguez y otro Fernando que estaba con su familia. Así que la verdad que una gracia muy grande y algo que me parece que nos va a marcar a todos los que pudimos participar”, afirmó.
Durante la entrevista posterior a la misa, el sacerdote compartió algunas de las imágenes que más lo impactaron en Darwin. Particularmente, mencionó las tumbas identificadas con la inscripción “Soldado argentino solo conocido por Dios”, que lo llevaron a reflexionar sobre el sacrificio y el anonimato de tantos caídos. “Es muy impresionante estar en ese lugar. Ver las tumbas de los excombatientes, conocer la historia de alguno de ellos y, a mí particularmente, me impresionaban mucho esas cuatro o cinco tumbas que dicen ‘al soldado argentino solo conocido por Dios’. Personas que han dado la vida por nuestra patria y no sabemos qué soldado es. Posiblemente se sepan los nombres de todos, pero no cuál es justamente ese que está enterrado allí. Lo que sí sabemos es que Dios lo sabe y eso es lo que más nos interesa”, expresó conmovido.
La celebración tuvo además un fuerte signo mariano, ya que el altar fue colocado junto a la imagen de la Virgen de Luján presente en el cementerio. El padre Rubén recordó que la misa se desarrolló atravesando “todos los climas prácticamente”, entre momentos de sol, lluvia y escarcha, pero destacó que la Virgen “los cubrió” para poder llevar adelante la ceremonia y rezar “por todos los excombatientes, tanto difuntos como aquellos que fallecieron después de la guerra y también por los que están vivos hoy”.
Otro de los momentos más conmovedores del viaje estuvo vinculado al acompañamiento de los veteranos de guerra presentes. Larzabal contó que uno de ellos, sobreviviente del hundimiento del Crucero General Belgrano, pisó por primera vez suelo malvinense durante esta peregrinación. También relató la emoción de otro excombatiente que regresó acompañado por sus hijos. “Fue un momento realmente muy fuerte”, aseguró el sacerdote, quien valoró especialmente la posibilidad de escuchar de primera mano los testimonios de quienes vivieron la guerra.
En la homilía, el padre Larzabal reflexionó sobre el sentido del sacrificio de los soldados argentinos y la importancia de conservar viva la memoria histórica. Recordó que “en su providencia Dios permitió que algunos entregaran su vida por la patria dando un ejemplo grande de heroísmo y permitió también que otros pudieran volver al continente justamente para contarnos de primera mano lo que fue la guerra”.
Finalmente, el sacerdote destacó el valor simbólico y espiritual de haber podido realizar esta experiencia en las islas. “Los que amamos Malvinas, los que amamos nuestra patria, son momentos de grandes emociones”, afirmó. También expresó su deseo de regresar en el futuro para seguir profundizando en la historia y en la memoria de la guerra. “Ciertamente vale la pena venir y conocer el lugar. Esperamos que esta no sea la única vez”, concluyó.