18/05/2026 – En una Argentina atravesada por tensiones sociales, dificultades económicas y fuertes debates públicos, la comunicación ocupa un lugar central también dentro de la vida de la Iglesia. En el marco de la 60° Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y arzobispo de Mendoza, Monseñor Marcelo Colombo, reflexionó sobre el papel de los medios, la necesidad de construir puentes y el desafío de transmitir esperanza en tiempos complejos.
Durante la entrevista, Monseór Colombo remarcó la importancia de recuperar el valor de la verdad en la comunicación y sostuvo que “esta jornada de las comunicaciones sociales, como muchos de los últimos mensajes del Papa León, nos invitan a un decidido compromiso por la verdad”. En ese sentido, subrayó que comunicar no puede convertirse en un ejercicio de confrontación permanente, sino en una herramienta para acercar y comprender al otro. “¿Cómo no cuidar las palabras? ¿Cómo no hacerse eco de lo noble, lo bueno y lo bello que hay de parte de Dios en la vida, tratando de ajustarnos siempre, cuando nos referimos a otros, a todo lo que pueda herir o lastimar?”, expresó.
El arzobispo también advirtió sobre los riesgos de la polarización y de una comunicación cargada de agresividad. “Muchas veces uno escucha una noticia con numerosos filtros del que la presenta. Yo digo que me gustaría que me diga la noticia; después yo quiero pensar y yo quiero reflexionar”, afirmó. Y agregó una definición contundente sobre el rol de los medios: “La referencia informativa tiene que ser clara y precisa, y después, cuando hay una opinión o un parecer, dejar a salvo siempre la posibilidad de que otro tenga una opinión distinta”.
En ese marco, el prelado destacó especialmente el desafío de los medios vinculados a la Iglesia: “Nuestros medios tienen una autoridad moral que les viene de su origen evangélico. Nosotros no podemos caer en los mismos juegos de las lógicas confrontativas o polarizantes”. Retomando una expresión del Papa León XIV, Colombo consideró que hoy es urgente “desarmar las palabras”, es decir, “quitarle a la palabra la capacidad de herir para construir a través de ella”.
Consultado sobre cómo comunicar esperanza en medio de una realidad marcada por dificultades sociales y económicas, el presidente del Episcopado compartió una experiencia reciente vivida en Mendoza durante un fin de semana de intenso frío. Allí, junto a Cáritas y la pastoral de calle, organizaron una red de asistencia para personas en situación de vulnerabilidad. “La gente está ávida de ser convocada para compartir esperanza y solidaridad”, señaló, detallando que lograron reunir más de 150 frazadas, camperas y alimentos calientes para quienes viven en la calle.
A partir de esa experiencia, el Arobispo de Mendoza sostuvo que la sociedad aún conserva una enorme capacidad solidaria y que la Iglesia debe ayudar a despertarla: “Nos toca a nosotros oprimir el click positivo cuando tantas veces estamos con el enter de lo negativo”. Y añadió: “Todos somos hermanos también, y podemos animarnos en la esperanza. La sociedad permanentemente es convocada a la disgregación, a la separación, a la atomización. Nosotros, como cristianos, tenemos que buscarle la vuelta para unir”.
En otro tramo de la conversación, Monseñor Colombo se refirió al clima político y social de la Argentina y expresó su preocupación por la dificultad para sostener espacios genuinos de diálogo. “Hay siempre una urgencia electoral que parece como una zanahoria que está delante y que hace que muchos se muevan en función de ella”, explicó. Frente a eso, planteó la necesidad de “imaginar cómo salir juntos, cómo escucharnos y cómo generar canales estables de diálogo”.
El arzobispo insistió además en que las advertencias y aportes de la Iglesia no deben interpretarse como una posición partidaria. “La variable de ajuste no puede ser la gente”, afirmó con firmeza. Y profundizó: “Las situaciones dramáticas de la pobreza no pueden verse como un número en una planilla Excel, sino que tienen rostro, carnadura y necesidad de ser defendida la vida en todas sus etapas”.
Monseñor Colombo alertó sobre algunas problemáticas que hoy atraviesan con fuerza a las comunidades de todo el país. Entre ellas mencionó el crecimiento de sectores de clase media que recurren a Cáritas para pedir ayuda básica, algo que definió como “un dato nuevo y doloroso”. También puso el foco en la situación de los jóvenes, marcados por la incertidumbre y la falta de horizonte: “Hay muchos sectores de jóvenes atravesados por la angustia de vivir sin un para qué, sin un por qué”. A esto sumó la preocupación por las adicciones y el avance del narcotráfico en sectores vulnerables, en un contexto donde, según indicó, “el Estado se ha retirado en muchas áreas sensibles”.
Sobre el final de la entrevista, el también Presidente de la Conferencia Episcopal Argnetina hizo referencia a las versiones difundidas en redes sociales y algunos portales digitales acerca de una supuesta sanción del Vaticano contra él y contra el Obispo de San Luis, Monseñor Gabriel Barba, desmintiendo categóricamente esa información. “La verdad es que es mentira. Las fake news han invadido estos portales”, afirmó con firmeza, al tiempo que explicó que todo se originó “en un blog anónimo que se escuda en un pseudónimo para crear e inventar mentiras”.
Monseñor Colombo sostuvo que nunca existió ninguna medida de la Santa Sede en su contra y lamentó el daño que este tipo de publicaciones generan en la comunidad eclesial. “Hay gente que, a costa de una tradición vacía de caridad y sin comunión eclesial, pretende imponerse autoritariamente, pero ahora con la mentira”, expresó. Además, relató que incluso Monseñor Barba se enteró de la supuesta sanción a través de terceros y remarcó que estas versiones “confunden mucho a la gente”. En un tono crítico pero también pastoral, el Arzobispo señaló que “además de fake news, esto es pecado”, y vinculó estas operaciones con sectores que anteriormente también atacaron al Papa Francisco. “Son mecanismos muy dañinos que obligan a aclarar permanentemente cosas falsas cuando en realidad hay tanta vida y tanto trabajo pastoral concreto en las comunidades”, concluyó.