19/01/2026 – Adriana Guraieb, psicoanalista miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina, abordó el fenómeno de la psicoespiritualidad enfocándose en el rechazo hacia la propia imagen corporal, especialmente durante la época estival. “Suele haber una insatisfacción estética común y también trastornos psicológicos severos que generan aislamiento social, angustia constante y obsesiones con defectos percibidos. La cultura de las redes sociales, la genética y los mandatos familiares influyen en la autoestima, provocando un desgaste energético inmenso en el individuo. Yo sugiero que el camino hacia la sanación implica atravesar un proceso de duelo por el cuerpo idealizado para dar la bienvenida al cuerpo real. Además es importancia integrar la dimensión espiritual con la física, promoviendo una aceptación armoniosa que trascienda los estándares de belleza comerciales”, añadió la especialista.
“La presión social y familiar ejerce una influencia determinante en la construcción de nuestra imagen corporal, actuando a menudo como un motor de rechazo y malestar psicológico. Este fenómeno se manifiesta desde la influencia de la presión social, la comparación constante, el hiperdesarrollo de lo corporal y el aislamiento social. La presión se intensifica en épocas como el verano, donde el cuerpo queda más expuesto, haciendo que las problemáticas de imagen corporal sean más evidentes y difíciles de sobrellevar”, dijo Guraieb.
“Para iniciar el proceso de duelo por el cuerpo ideal y transitar hacia la aceptación, se sugiere un cambio de enfoque profundo que abarca desde lo psicológico hasta lo espiritual. Este proceso se puede poner en marcha a través de aceptar la realidad biológica y genética, atravesar el dolor, fortalecer la vida interior, integrar las dimensiones del ser y revisar los mandatos y heridas del pasado. No hay que descartar el buscar ayuda profesional o espiritual y cambiar el uso del espejo. Al realizar este proceso, el objetivo final es que la persona deje de gastar la inmensa cantidad de energía que consume la neurosis de querer ser alguien que no es, aliviando así el agobio y la tristeza cotidiana”, aportó.
“Diferenciar entre una preocupación común por la apariencia y un cuadro patológico es fundamental para entender cuándo es necesario buscar ayuda profesional. La distinción principal reside en la intensidad, la frecuencia del malestar y el impacto en la vida cotidiana de la persona. Mientras que la disconformidad normal es un descontento parcial, la disforia corporal es un trastorno emocional donde el rechazo al cuerpo (o a una parte de él) distorsiona la realidad y genera una angustia que la persona no puede detener por sí sola”, manifestó la especialista.
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