22/01/2026 – El momento de adoración eucarística infantil en el santuario del Divino Niño Jesús en Formosa fue un bello espacio compartido con la audiencia radiomariana. Los coordinadores relataron cómo este proyecto surgió para ofrecer alimento espiritual y material a menores que viven en contextos de alta vulnerabilidad social. A través de conmovedores testimonios, se describió de qué forma los niños experimentan sanación emocional y encuentran consuelo divino ante pérdidas familiares o carencias económicas. La espontaneidad y sencillez de la infancia permite una conexión profunda con la fe, transformando el santuario en un espacio de esperanza y contención comunitaria. La labor se caracteriza por integrar la oración con actividades recreativas, demostrando que el encuentro con la divinidad es accesible para los más pequeños.
Silvia Lescano, coordinadora de la adoración de niños, fue la responsable de contar lo sucedido. El Santuario del Divino Niño Jesús se encuentra ubicado en la ciudad de Formosa, específicamente sobre el margen de una laguna llamada Siam,. Este lugar no es solo un edificio religioso, sino un centro de intensa labor social y espiritual en un contexto de vulnerabilidad. El santuario está emplazado en una zona donde familias de escasos recursos han ido ganando terreno cerca de las lagunas. Muchas de estas familias vivían originalmente en situaciones de extrema precariedad (casas de madera y lona) y han sido reubicadas en módulos habitacionales con servicios básicos. El santuario funciona como un refugio y soporte para niños que a veces provienen de familias disfuncionales o enfrentan situaciones complejas, como la falta de trabajo de sus padres.
Uno de los pilares del santuario es su Capilla de Adoración Eucarística Perpetua, la cual cumplió 10 años en agosto de 2023. La adoración fue organizada por Norma Guardia bajo la dirección del padre Fernando Bochea, logrando cubrir todas las horas del día con voluntarios llamados adoradores. Bajo la coordinación de Lescano, el santuario ha desarrollado un programa especial para que los niños se acerquen a Dios. Esta labor comenzó tras una fuerte tormenta de granizo en 2015 que destruyó muchas casas precarias, lo que llevó a los voluntarios a comprometerse con la alimentación y el cuidado de los menores.
Antes de la adoración formal, el primer acercamiento fue compartir una comida sencilla con niños que a veces no tenían nada más que comer en el día. Los niños participan en actividades recreativas y juegos que luego son bendecidos ante el Señor. Después, pasan al santuario para tener 15 minutos de catequesis y 15 minutos de adoración en silencio o con cantos. A diferencia de otros templos donde predomina la cruz, en este altar se encuentra un Jesús Resucitado con las manos abiertas. Esto se hace para transmitir a los niños y a la comunidad que Cristo está vivo, cercano y volando hacia ellos, en lugar de estar muerto en una cruz.
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