Construir relaciones profundas

jueves, 4 de junio de 2026

04/06/2026 – La hermana Malvina Madoery, de la comunidad Maranathá, habló del vínculo que hay entre la ternura divina y la Eucaristía, y cómo esto genera relaciones humanas más profundas. “En el ícono de la Virgen de la Ternura que tenemos en nuestra congregación contemplamos el misterio de la Encarnación para que no tengamos miedo de Dios. La Palabra divina se hizo un niño pequeño y sin defensa, un niño en los brazos de María, para entrar en comunión con nosotros, para hacerse el Emanuel, el Dios con nosotros. Jesús vino en la pobreza y a la pequeñez. Tengamos el mismo deseo de seguir a Jesús en su camino de humildad”, dijo Madoery.

“En el ícono de la Trinidad podemos contemplar a Dios que se manifiesta como comunidad, como comunión de amor. Jesús viene del Padre, nos trae el amor del Padre y regresa al Padre. Pero se queda en la Eucaristía. Durante cada misa se invoca al Padre que envíe el Espíritu Santo sobre los dones del pan y el vino para que sean transformados en el Cuerpo y Sangre de Jesús. La ternura eucarística es esencialmente vocación al servicio, diakonía, de la Iglesia y en la Iglesia. La comunidad eclesial, dejándose determinar por la Eucaristía, se orienta cada vez más a hacerse signo creíble de la ternura trinitaria, evitando reducir la Eucaristía a un rito vacío o a un simple precepto que cumplir. La vida y la misión de los cristianos se presentan como un proyecto de nueva humanidad, que implica un estilo de relaciones interpersonales plasmadas sobre la Eucaristía y orientadas hacia la construcción de nuevas estructuras de servicio y fraternidad”, reflexionó la religiosa. Para dialogar con las hermanas de Maranathá se las encuentra en @hermanasmaranatha

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